La pandemia de Covid-19 nos ha recordado, de la manera más elocuente, que estamos estrechamente interconectados y que somos apenas tan fuertes como el eslabón más débil de nuestra cadena. Únicamente trabajando juntos y con un espíritu de solidaridad podremos poner fin a la pandemia y afrontar con eficacia sus consecuencias. Únicamente trabajando juntos podemos hacer que ese eslabón débil se convierta en la más firme fortaleza.
Reconstruir un mundo post pandemia requiere decisiones colaborativas que garanticen a todas las personas salud, educación de calidad, un trabajo digno, una vida sin violencia, igualdad de género, un planeta sano, en el que todas las personas disfruten de todos sus derechos sin exclusión, ya que solo así, estaremos seguros de no dejar a nadie atrás.
La oportunidad para construir un mundo más justo, más resiliente y sostenible demanda contribuciones multilaterales y un compromiso político decidido de todos los jefes de Estado.
En un mundo interconectado, los problemas son comunes y las amenazas son compartidas. La crisis sanitaria mostró cuan interrelacionados están los países. Sin embargo, no siempre las respuestas son multilaterales, coordinadas y conjuntas.
Los desafíos son globales, regionales, se encuentran interconectados y solo consiguen afrontarse mediante un multilateralismo fuerte y cada vez más inclusivo.
En la pasada Asamblea General de Naciones Unidas, los Estados miembros aprobaron la Declaración de los 75 años en la que se comprometieron en fortalecer la cooperación internacional y el multilateralismo, así como poner un mayor esfuerzo para implementar con urgencia las acciones que permitan el alcance de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Los próximos 10 años, designados como la década de la acción en favor del desarrollo sostenible, serán los más decisivos de nuestra generación y vitales para construir un mundo mejor para las generaciones más jóvenes y las futuras. Esta prioridad es imprescindible en el proceso de reconstrucción del mundo tras la pandemia de Covid-19. Tenemos que, como sociedad, cambiar el rumbo del timón y construir un mundo mejor por y con las personas.
La construcción de este nuevo mundo debe llevarse a cabo mediante procesos participativos reales en el que se escuchen a todos los actores clave de la sociedad, y en especial, a los más jóvenes. Durante, décadas se ha moldeado un mundo con una escasa participación de la juventud, perdiendo la capacidad de escuchar sus preocupaciones y prioridades, así como sus ideas innovadoras para resolver problemas sociales.
La gran conversación global que ha realizado la ONU en el marco de sus 75 aniversario nos ha dejado en evidencia que para los jóvenes temas como: la protección del ambiente, el consumo responsable, los derechos humanos, servicios de salud integrales y el acceso a la educación son temas prioritarios para su desarrollo. Los y las jóvenes consideran que un elemento importante para resolver esta diversidad de desafíos que enfrentamos es la contribución de la cooperación internacional.
La respuesta multilateral combina valor agregado y ventaja comparativa acumulada en el desarrollo de políticas, programas, intervenciones y acciones. Porque aceleralas buenas prácticas a través de transferencias de conocimientos y recursos segúnprioridades y niveles de colaboración gubernamental, no gubernamental, empresarial, entre otras.
Sin embargo, las respuestas multilaterales dependerán de la credibilidad de las instituciones y la institucionalidad en los países. Además, requiere de un liderazgo político sostenido, niveles de financiación sin precedentes y una solidaridad extraordinaria entre los países y dentro de los países. Para ello, los países deben fortalecer sus estructuras nacionales y regionales con la finalidad de fomentar una cooperación integral para contar con las capacidades para afrontar próximas crisis.
Este mes se cumplen 75 años desde la creación de las Naciones Unidas, en un año en que la organización y todas sus agencias, fondos y programas han trabajado de manera incansable para atender una crisis sin precedentes. Una crisis que nos recuerda que el mandato de la ONU es hoy más importante que nunca.
Unir esfuerzos y trabajar de manera más coordinada e integral es la clave para afrontar los desafíos que nos deja la pandemia. Repitiendo lo dicho por el presidente de Panamá, Laurentino Cortizo durante la Asamblea General de la ONU “Entre todos, unidas las naciones, construiremos el futuro que queremos. No nos equivoquemos, la acción multilateral es el camino correcto”.
La autora es coordinadora residente de la ONU en Panamá