Los planes de construir un “Museo de la Memoria” para honrar a las decenas de miles de personas muertas durante la guerra civil que asoló a Perú expusieron profundas divisiones políticas y revivieron tácticas de amedrentamiento, que no se veían desde que terminó el conflicto. El museo albergará fotografías e historias de una guerra que dejó cerca de 70 mil muertos entre las décadas de 1980 y el 2000, cuando el Gobierno combatió a guerrillas izquierdistas.
Las exhibiciones reforzarían los hallazgos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú, que dijo en su informe final, en 2003, que los militares perpetraron atrocidades mientras luchaban contra el grupo rebelde Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru.
La controversia que rodea la construcción del planeado museo, que podría comenzar a partir del próximo año, es parte de una amplia disputa sobre si se debe enjuiciar o no a oficiales militares por supuestos abusos a los derechos humanos, un tema espinoso que podría salpicar la carrera presidencial de 2011.
Salomón Lerner, un ex rector universitario que dirigió la comisión y actualmente colabora con la planificación del museo, recientemente recibió amenazas de muerte y dos de sus perros aparecieron muertos por envenenamiento.
Más de 200 figuras prominentes del país andino publicaron un anuncio de página completa en un periódico local para demandar que el Gobierno brinde protección especial a Lerner.
El renombrado novelista peruano Mario Vargas Llosa encabeza la dirección del museo y catalogó a sus críticos de “recalcitrantes”. Pero algunos funcionarios de alto nivel se oponen al museo y hasta ponen en duda los hallazgos de la comisión de la verdad, convocada por el ex presidente Alejandro Toledo.
El ministro de Defensa, Rafael Rey, y el vicepresidente, Luis Giampietri, un ex almirante de la Marina, buscan bloquear la divulgación de evidencia incriminatoria que podría intensificar los llamados a que se enjuicie a ex soldados u oficiales. Ambos insisten en que las Fuerzas Armadas protegieron al pueblo peruano de los bombardeos y ataques de la guerrilla.
El grupo maoísta Sendero Luminoso fue uno de los más violentos de América Latina, pero la comisión de la verdad dijo que el Ejército ejecutó a cientos de personas inocentes por sospechar que simpatizaban con este. Rey afirma que la comisión infló las cifra de muertos durante la guerra civil y hasta acusa a grupos que defienden los derechos humanos de defender a los guerrilleros.