En febrero de este año, 300 jóvenes de todo el país participaron junto a EducationUSA y la Comunidad Dojo en un campamento virtual de tecnología gratuito. Si bien los varones inscritos fueron el doble de los participantes, la mayoría de las pruebas las ganaron las chicas. En el 2019, la Universidad de Panamá contaba con el doble de mujeres que hombres, pero el porcentaje de mujeres inscritas en la carrera de informática y electrónica era solo del 25%. De forma similar, en la UTP la matrícula registra apenas un 38% de mujeres.
Naciones Unidas reporta que la matrícula femenina en tecnologías de información y comunicación es de 3%; en matemática y estadística, 5%, y en ingeniería, solo 8%. Todo indica que la razón de esto radica en la falta de apoyo de los familiares y maestros hacia las niñas, desde temprana edad. Las invenciones y descubrimientos no tienen género, son avances para la sociedad. Ada Lovelace, por ejemplo, escribió el primer código para programar una máquina en el siglo XIX, y la actriz austro-americana Hedy Lamarr inventó en el siglo XX la tecnología que ayudó a crear el internet inalámbrico o wifi.
El desarrollo social y económico de Panamá demanda más personas que tengan la capacidad de generar y exportar tecnología. Para lograrlo, es importante inspirar a más niñas hacia carreras científicas y tecnológicas, con historias como las de exbecarias que desarrollaron emprendimientos como Wisy, Mercadito y Encuentra24. La Senacyt apoya innovaciones con base tecnológica y hay organizaciones sin fines de lucro, como la Comunidad Dojo, Mujeres en Ingeniería (WIE-IEEE) y la Ciudad del Saber, que ofrecen cursos y herramientas para desarrollar conocimiento en programación y ciberseguridad.
El campamento virtual de tecnología ofreció a jóvenes la oportunidad de aprender a programar y visualizarse en carreras STEM. Aprendieron el uso de sistemas de información geográfica (SIG), el uso de videojuegos para enseñar química, deportes electrónicos (e-sports), ciberseguridad e hidroinformática.
Los estudiantes dedicaron sus vacaciones de verano, fines de semana y carnavales, conectándose desde computadoras o celulares prestados. Esto confirma la resiliencia de esta generación ante tiempos difíciles. Mientras muchos critican a nuestros jóvenes, les garantizo que ellos serán la generación del diamante, ya que así como el diamante, estar bajo presión les hará más brillantes.
La autora es EducationUSA Adviser en Ciudad del Saber y miembro fundador del movimiento Ciencia en Panamá
