A principios de marzo del 2020 manifesté que el tamaño de la crisis por la pandemia dependería de la capacidad del gobierno en gestionarla. Llevamos más de 4 meses que la pandemia llegó a Panamá y tenemos un País sumergido en una crisis sanitaria, social y económica, donde los panameños han perdido la confianza en el Gobierno Nacional.
Como ejemplo, hago referencia a la historia del presidente número 33 de los Estados Unidos, Harry S. Truman. Truman era el Vicepresidente de Franklin Delano Roosevelt en su cuarto período como presidente y quien murió en el ejercicio de su mandato en abril de 1945. Roosevelt, el gran héroe americano por sacar a su país de la crisis económica de los años 30, era famoso por elegir a vicepresidentes incoloros, pocos conocidos, ya que no le gustaba que le robaran protagonismo político.
Truman tenía el perfil perfecto. Granjero del Estado de Missouri, desconocido y sin relevancia política, sin embargo, le toca asumir la presidencia, ante la muerte de Roosevelt, en pleno apogeo de la segunda guerra mundial. Estados Unidos se enfrentaba a Japón en la famosa “Guerra del Pacífico” y donde no podía ganarla. Le toca a Truman tomar decisiones históricas para su país y el mundo, como autorizar el lanzamiento de la bomba atómica contra Japón, impulsar el Plan Marshall, para la reconstrucción de Europa post guerra y la creación de la Alianza del Atlántico (OTAN).
¿Cómo el inexperto Truman logra convertirse en un líder, llevándolo a ser reelecto como presidente en 1948?. Truman comprendió sus limitaciones y se supo rodear del mejor equipo posible. Tomar decisiones se hace más fácil cuando tienes un equipo capaz que te ayuda a procesar y analizar los diferentes escenarios. Truman se ganó un lugar primordial en la historia de su país por algo tan sencillo como poner a funcionar el sentido común.
El electo Presidente Cortizo parecía tener experiencia, equipo de trabajo, conocimiento de la realidad nacional. Pero desde antes de la pandemia eran notorias las falencias y con el advenimiento del coronavirus el desastre en la gestión pública nos reveló la realidad. No estaban preparados para gobernar y seguramente las otras opciones tampoco, porque la mayoría de nuestros dirigentes políticos, de partidos tradicionales, hace mucho tiempo perdieron el rumbo, y lo único que los mueve son los proyectos para ganar elecciones donde satisfacen sus intereses personales, económicos y políticos.
En este artículo no voy a solicitar de nuevo al Presidente la separación de algunos ministros señalados por corrupción, ya que conocemos las razones para protegerlos, tampoco voy a solicitarle que deje de plantear incoherencias, porque pareciera que vive en un mundo distinto al resto de los panameños. Tampoco voy a plantear la necesidad de tener un plan integral en materia sanitaria y de un verdadero plan de recuperación económica. Los panameños tenemos que ver como nos protegemos y como nos reinventamos para salir de la crisis por nuestros propios esfuerzos.
Como persona optimista, no pierdo la esperanza que el gobierno pueda reaccionar, aunque difícil, pero se hace necesario que no dejemos perder la educación. El Presidente Cortizo la denominó la “estrella de su gobierno”.
La realidad en este campo es preocupante. A nivel público, solo el 20% de estudiantes tiene acceso a full internet en sus casas, un 40% del profesorado tiene los conocimientos tecnológicos para dar clases virtuales y más de 80 Colegios Particulares han cerrado. Todo indica que el año lectivo 2020 es un año perdido para la gran mayoría del estudiantado.
Ahora el Ministerio de Educación y el Ejecutivo saben que será imposible recobrar el tiempo perdido y tienen el debate si cancelan el año escolar o, a pesar de sus deficiencias, pasar a los estudiantes al siguiente nivel.
Tengo la impresión que la decisión dependerá de cual tiene menos costo político y no necesariamente la mejor para los estudiantes.
Podemos hacer varias cosas a nivel educativo urgente. 1-Trabajar en una red nacional de internet para que llegue a todos por igual, 2-Generar data para saber quienes tienen o no equipos de computadoras o tablets, 3-Reabrir los colegios particulares que han cerrado y que el Estado pague la mensualidad por un año, 4-Poner a los mejores docentes a generar contenidos en videos para ser distribuidos en la comunidad estudiantil, 5-Aprovechar las circunstancias para generar un cambio educativo profundo, por medio de un plan nacional de educación.
Si terminamos perdiendo lo poco bueno de la educación, podemos perder el futuro y eso no lo podemos permitir.
El autor es consultor comercial y analista político