Existen muchos miedos y dudas en relación al regreso a las aulas de clase, pero el mayor de los temores se centra en no saber cómo ayudar de mejor manera a nuestros niños, niñas y adolescentes. En virtud de que el retorno de los estudiantes a los centros educativos iniciará de manera gradual y voluntaria, es necesario entender la urgencia de que este proceso ocurra eficientemente y sin ningún tipo de trabas que impida que logremos llevar a la mayor cantidad de estudiantes posible de vuelta a sus salones de clases rápidamente.
Luego de 16 meses de educación virtual, hay que reconocer que muchos docentes con real sentido de vocación han hecho un trabajo digno de admirar al tener que adaptarse repentinamente a una modalidad de enseñanza completamente distinta a la que han impartido por décadas, para la cual aún existen muchos desafíos en nuestro país. Sin embargo, nadie se ha tenido que adaptar más que los estudiantes.
La interacción con otros estudiantes, la atención personalizada del docente, la oportunidad de desarrollar sus habilidades socioemocionales, sin mencionar los servicios complementarios como programas de alimentación escolar, apoyo psicológico y servicios de cuidado que reciben los niños, niñas y adolescentes en planteles educativos, son solo algunas de las pérdidas que han sufrido en este último año. Más allá de lo sucedido, lo realmente preocupante es lo que sucederá a causa de esto.
Un reciente reporte del Banco Mundial sugiere que los países de ingresos bajos y medios sufrirán grandes pérdidas de aprendizaje, es decir, el aprendizaje que no se genera como resultado de los cierres de las escuelas al igual que el aprendizaje que los estudiantes olvidan a medida que se van desvinculando con el sistema educativo. Se estima que los estudiantes de la región latinoamericana podrían llegar a perder el 88% del aprendizaje que alcanzarían en un año escolar promedio. Esto es como decir que de 10 palabras que aprendían a leer antes, los niños solo aprenderan a leer una palabra y media, o que de 10 nuevos conceptos que aprendían antes, ahora solo adquieren completo entendimiento de uno.
Adicionalmente, la pérdida de aprendizaje tiene implicaciones para los ingresos y productividad futura de la generación afectada. Esta situación refuerza las desigualdades estructurales existentes, considerando que la pérdida sería mayor para los alumnos de escuelas públicas en comparación con los de escuelas particulares, al igual que serían mayores para las niñas que para los niños. Se estima que a largo plazo esto reduzca significativamente la movilidad intergeneracional y la probabilidad de que los niños, niñas y adolescentes de familias con bajo nivel educativo completen la educación secundaria. No menos preocupante es que el cierre de las escuelas puede asociarse con un mayor involucramiento en actividades delictivas, violencia sexual y fertilidad adolescente.
Mediante el Decreto Ejecutivo 435 de 2021 y los esfuerzos liderados por el Ministerio de Educación, se están abordando muchos de los impedimentos para el retorno a la educación presencial. Sin embargo, muchas escuelas enfrentan retos para iniciar un retorno seguro. Diversas oenegés están trabajando con escuelas alrededor del país en la preparación para el retorno de los estudiantes. La coyuntura presenta una oportunidad para el sector privado de realizar intervenciones de alto impacto que respondan a necesidades identificadas junto con la comunidad beneficiaria, siempre y cuando el sector público facilite y apoye los espacios para acciones coordinadas y de mayor alcance.
Considerando el contexto actual y los posibles costos de no tomar acciones concretas para retornar a la educación presencial, es imprescindible la articulación entre el gobierno, el sector privado y la sociedad civil, para dar respuesta a las necesidades del sistema educativo. La inversión con mayor retorno, tanto en beneficios sociales como económicos, es sin duda aquella que permita el retorno a la educación presencial para todos los niños, niñas y adolescentes por igual.
La autora es experta en Desarrollo Internacional y directora de operaciones del movimiento #TodoPanamá
