La educación ambiental es crucial para abordar el reto de garantizar el acceso sostenible al recurso hídrico. La conciencia ambiental debe tener un rol activo en nuestros hogares, aulas de clases, comunidades y trabajos. Los programas académicos deben crear sentido de responsabilidad integral sobre el desafío ambiental en materia hídrica, con aportes de soluciones en un mundo que enfrenta cada día los embates del cambio climático.
Es necesario construir mensajes afines a nuestras realidades. Panamá es diverso en términos sociales, geográficos, climatológicos, biológicos y en cuanto a la disponibilidad del acceso al agua en diversas regiones. Es irónico que se registren condiciones de aparente escasez, particularmente en zonas rurales, debido a una débil inversión pública en los temas de seguridad hídrica.
Es lamentable que haya comunidades en las que nuestros niños, niñas y jóvenes no cuenten con este servicio básico, cuando Panamá es un país con un altísimo índice de agua dulce por habitante.
Panamá es reconocida como una de las mejores economías de la región. El mundo mira a nuestro país como una nación solidaria, pujante y punto obligado para el paso de un océano a otro, por su riqueza hídrica y por el manejo eficiente que hemos realizado al administrar y ampliar el Canal de Panamá.
Este privilegio que tenemos nos obliga a trabajar con responsabilidad y visión de Estado sobre el recurso hídrico. Es prioridad que, como país, abordemos una hoja de ruta solidaria que debemos cumplir a cabalidad para que el agua que tenemos disponible mejore la calidad de vida de los que aún no tienen acceso a un recurso tan vital.
El agua es esencial para el funcionamiento óptimo de las operaciones de la vía interoceánica. El Canal de Panamá constituye una importante ruta del comercio internacional. Con esta ruta ampliada, contamos con un motor adicional para seguir impulsando nuestro crecimiento socioeconómico y asegurar la gestión ambiental de nuestras 52 cuencas hidrográficas.
La Autoridad del Canal de Panamá, producto de los cambios en los patrones de lluvias que han afectado la ruta interoceánica, adoptará medidas a partir del 15 de febrero para garantizar la disponibilidad del recurso hídrico y la confiabilidad del servicio que ofrece.
Muchos sectores de nuestra economía están relacionados con la gestión del recurso agua. En los últimos años, este escenario de abundancia ha sido afectado debido al aumento de los conflictos por el uso del agua. El crecimiento de la población, el incremento de la frontera agrícola, el rápido desarrollo económico, la creación de nuevas infraestructuras, los efectos globales del cambio climático, los incendios forestales, el despilfarro de agua y el propio deterioro ambiental mundial, continúan aumentando la presión sobre los recursos hídricos.
Debemos estar informados y participar en iniciativas que contribuyan a mejorar las condiciones de nuestro entorno. Hay que llevar los temas del agua y del ambiente al plano familiar, escolar y social y discutir qué podemos hacer para mejorar. Es un buen inicio para formar una conciencia y una cultura ambiental. Estamos advertidos: ¡El momento de actuar por el ambiente, es ahora! No nos quejemos más tarde.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación

