Desde siempre he sido fanático de las telenovelas, pero las tradicionales, o sea, las que mantienen esa fórmula clásica y romántica, que no tiene que recurrir a los clones, regresiones, fantasmas y asesinos en serie para mantener la atención del televidente.
Quién no recuerda esos clásicos como Los ricos también lloran, El derecho de nacer o las contemporáneas Las Juanas, Hasta que el dinero nos separe y Soy tu dueña.
En las telenovelas debe haber un galán, una heroína y una villana. Y ese elenco secundario que te mantiene alerta y te hace reír, como el que incluyeron en Muñeca brava, protagonizada por Natalia Oreiro.
La telenovela es un drama o comedia que puede entretener a la familia, pero solo si mantiene esa fórmula que mezcla el amor con la superación personal y la lucha por conseguir un mejor porvenir.
Delia Fiallo y Fernando Gaitán son escritores que han logrado la fama continental con sus trabajos, que no irrespetan al público con tramas de un clon o un alma que se apropia de un cuerpo para vengarse.
La lucha por los niveles de audiencia ha provocado que las productoras en Miami, México D.F., Bogotá y Caracas no se midan a la hora de presentar historias, que muchas veces ofenden y caen en estereotipos que no son buenos ejemplos para nadie.
Pero, por suerte, hay buenos trabajos, como Corazón salvaje, pero la protagonizada por Eduardo Palomo o Amor real, que tuvo un elenco encabezado por Mauricio Islas, Adela Noriega y Fernando Colunga.
Sin embargo, no todas las producciones son acertadas, solo hay que ver El clon, Aurora, El fantasma de Elena y otras más, que en su mayoría provienen de productoras de Miami asociadas con empresas de Colombia y Venezuela.
Estos ejemplos de telenovelas fueron creados para buscar televidentes sin importar qué tema se desarrolle.
En la actualidad no estoy viendo ninguna telenovela en las televisoras locales o por cable porque son solo balas, fantasmas, clones, crímenes o asesinos en serie.
Las historias actuales ofenden. Por eso pregunto: ¿dónde quedaron esos dramas que entretenían y que desde la época de la radio cautivaban a un público que incluía hombres, mujeres y niños?
