La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Panamá promociona, coordina e implementa actividades de cooperación técnica, algunas relacionadas con la vigilancia, prevención, control, eliminación y/o reducción de las enfermedades transmisibles, sobre todo de las amenazas medioambientales a la salud, que sean técnicamente sólidas y apropiadas para el contexto político y sociocultural para que sean implementadas.
Ante la situación de pandemia actual, un planeta contaminado y la creciente incidencia de enfermedades, la OPS/OMS conmemoró este 7 de abril el Día Mundial de la Salud 2022 con el lema “Nuestro planeta, nuestra salud”. Esta celebración ofrece una oportunidad única para una recuperación ambiental y saludable en el contexto de la Covid-19, que pone la salud de las personas y de Panamá en el eje de las acciones y fomenta un movimiento para crear una sociedad centrada en el bienestar.
El aire, el agua contaminada, el saneamiento, la gestión inadecuada de residuos sólidos, el uso irracional de la energía, los riesgos relacionados con ciertos productos químicos peligrosos y los efectos negativos del cambio climático son las amenazas ambientales más apremiantes para la salud pública en la región de las Américas.
“Nuestro planeta, nuestra salud” es un llamado enérgico de que la solución a muchos de estos problemas va más allá del ámbito exclusivo del sector salud y debe ir acompañada con una buena respuesta de las comunidades a nivel local y de manera efectiva por el gobierno, priorizando la atención preventiva enfocada en la salud ambiental.
En conmemoración del Día Mundial de la Salud 2022, se llevó a cabo en el lobby del despacho superior del Ministerio de Salud, el lanzamiento de la herramienta HEART (por sus siglas en inglés Household Energy Assessment Rapid Tool), dentro del marco de fortalecimiento de la capacidad rectora, con el trabajo multisectorial del Ministerio de Salud y la Secretaría General de Energía, y el apoyo de la OPS/OMS, para la consolidación de evidencias sólidas que presentan la visión del país sobre las acciones que están tomando para avanzar en la transición energética al uso de combustibles modernos y limpios, desde el punto de vista de la salud, como el gas licuado del petróleo(GLP), el biogás, el etanol, el gas natural, la electricidad para cocinar, y así cumplir con las directrices de calidad del aire en la vivienda recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) a nivel global.
La contaminación del aire en el hogar por el uso de combustibles y tecnologías contaminantes es uno de los riesgos ambientales para la salud más importantes en la actualidad. Cerca de 3,000 millones de personas, principalmente en los países de ingresos bajos y medianos, dependen de combustibles sólidos (madera, estiércol de animales, carbón vegetal, residuos agrícolas y carbón) quemados en estufas ineficientes y altamente contaminantes para cocinar y calentarse.
La OMS ha estimado que el uso de estufas y combustibles contaminantes causó en el año 2016 alrededor de 4 millones de muertes prematuras entre niños y adultos debido a enfermedades respiratorias, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cáncer. El uso de estufas de queroseno, calentadores y lámparas también puede causar lesiones graves y muertes por escaldaduras, quemaduras y envenenamiento. En Panamá, para el mismo año y a causa del uso de combustibles sólidos, se estimó 420 muertes prematuras, de las cuales 21 correspondieron a niñ̃os menores de 5 años.
Según datos del Censo Nacional 2010, más del 12.08% de la población de Panamá son indígenas, de ocho grupos mayoritarios, resaltando la comarca Ngäbe Buglé, con alrededor de 133,300 de los habitantes de esta zona que recurren al uso de la leñ̃a en los hogares.
La aplicación de la herramienta HEART es una evaluación rápida del acceso a la energía en el hogar que permite medir la preparación de formular políticas de salud ambiental en Panamá para abordar el acceso a tecnologías y combustibles limpios, con el objetivo principal de recopilar y sintetizar información sobre el uso de energía en los hogares y su repercusión sobre la salud pública, promoviendo medidas orientadas a reducir el riesgo para la salud del uso de combustibles contaminantes.
El autor es representante interino de la OPS/OMS en Panamá

