Desigualdades

¿Nueva normalidad? No, se trata de otra realidad

LLevo más de 130 días encerrado. Dos ministros de Salud han pasado por el escenario pandémico. El sistema de salud llegó al límite. Los médicos agotados y faltan insumos. Al Gobierno, pocos o nadie les cree. Hay desgaste por falta de transparencia en la gestión. Algunos sectores de la sociedad civil y privados han reaccionado para sumarse a la solución. #Todo Panamá surge como una alternativa para detener el virus.

Los medios de comunicación cuentan muertos y contagios y no apoyan a educar para evitar el contagio. Expertos en salud pública dicen que estamos llevando un buen control epidemiológico. Percibo que los esfuerzos oficiales no se posicionan en las necesidades inmediatas de la gente.

¿Resucita la Ciudad Hospitalaria? El debate político se centra entre juramentar y extraditar a los supuestos coimeros, desde Guatemala, hasta los tribunales que reclaman en un juicio por lavado de dinero. La Ciudad Hospitalaria es espejo de la corrupción y de la realidad de hoy. La falta de camas y hospitales es consecuencia de lo actuado por malos panameños. No se pierdan en el cuento de la nueva normalidad. La corrupcion es real y no es normal.

Mi marido estuvo expuesto al Covid”, me cuenta Rita. “Logré con una palanca que le hicieran la prueba. Eso fue el martes pasado, hoy una semana más tarde no se cuál el resultado” …

“Hablamos sobre la posibilidad de que diera positivo. Preguntaba angustiada: ¿cómo y qué vamos a hacer confinados por los próximos 21 días? ¿Cómo saldremos por alimentos? ¿Cómo haremos para aislarnos? ¿Nos vamos al hotel? ¿Hay internet para los muchachos? Otra vez accioné la palanca, y supe que estaba negativo. Suspiré. Si no hubiera sido así, aún estuviera esperando”.

El virus revela varios “Panamaces” de pobreza y desigualdad. Sandro, quien recogía las hojas del jardín me mandó un mensaje: “no como bien. Mi hijo y mi mujer tienen hambre. El bono no llega y estoy desesperado”. Sandro me pidió 8 balboas para comprar una caja de mascarillas para vender en la calle y “resolver” y llevar algo de comer. “Empeñé las herramientas del jardín. No tengo cómo trabajar. ….Me mude del centro de la ciudad a un cuarto en San Isidro. Por favor, señor, ayúdeme”. Termina diciéndome: ¿ es ésta una nueva normalidad o una cruda realidad?

Los gremios empresariales anuncian la paralización de la economía. Sugiero al gobierno que revise las cuentas de internet y servicios de telefonía que han sido cancelados. Allí hay una pista de lo que se viene en lo económico. La ayuda anunciada para las PYMES ojalá no sea como la del bono. Para hoy llegó, mañana no sé. Escucho con tristeza que los casinos están listos para abrir. No hay para comer, pero sí hay para la chinguia. Acá se revelan otros intereses de grupos económicos y no de la gente. Esta apertura es inmoral y perversa.

La cebolla, la piña son noticias. No hay mercados urbanos. Una iniciativa que la alcaldía pudo haber aportado para paliar condiciones de pobreza. Los mercados pueden dinamizar las economías locales aumentando el consumo, articulando lo local con lo regional. Los mercados podrían descongestionar el MercaPanamá y extender un puente directo entre los productores y consumidores. El efectivo debe circular y dinamizar las economías locales. Estos mercados pueden ser una solución de alimentos para los corregimientos pobres de la periferia. Acá, una respuesta solidaria, vecinal y humana y directa sin mucha inversión para su concreción. Mientras, el alcalde de playa, en Coronado, y la gobernandora, analizando.

La educación ameritaría una entrega en exclusividad. Solo diré que la educación es la única salida transformadora, sostenible y a largo plazo. La condición de la educación ha revelado otra dimensión de la desigualdad.

La salud mental es preocupante. No hay respuesta para la población. Los mensajes para evitar suicidios y conductas patológicas no están. Los que estamos en el grupo de edad de mayor riesgo de muerte por Covid-19 estamos ansiosos sobre lo que nos depara. Ojalá encontráramos mensajes de salud mental y estrategias de reducción de estrés y ansiedad con la misma intensidad y frecuencia que aquellas sobre fatalidad y contagios.

Para resumir, la solución al problema de la Covid-19 no está exclusivamente en la dimensión salud. No está en la accion represiva de la Policía y de los estamentos de seguridad, con cuya cuota de tiranía han demostrado ser ineficaces y repudiables. Los casos de personas presas por desafiar el dilema de salir o morir aislados estan documentados. Las Casas de Paz son un infierno y se colocan lejos de la empatía y las necesidades de justicia de los ciudadanos.

La respuesta a la pandemia debe ser integral para satisfacer las demandas básicas de los panameños en sociedad. La solución debe ser humana, solidaria, inclusiva y territorial; junto con un mensaje de educación permanente. Hay que articular acciones y soluciones que articulen lo central y lo local, y que refuercen la gobernanza en tiempos de Covid-19. El desafío es grande y la respuesta es compleja y no tradicional.

No es una nueva normalidad, es otra realidad. ¿Se entiende?

El autor es ingeniero civil

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