La obesidad junto al sedentarismo son los factores de riesgo controlables que más se asocian a enfermedades a nivel mundial. Mucho se ha dicho de su papel en el riesgo cardiovascular y oncólogo, aparte de la disminución en la calidad de vida por la gran afección en las articulaciones y la capacidad pulmonar. El grado de obesidad se mide por el Índice de Masa Corporal (IMC) que es el peso (kg) dividido entre el cuadrado de la talla (m), kg/m2.
Hay información que empieza a conocerse que sugieren que entre los menores de 60 años la obesidad representa un riesgo mayor de probabilidades de hospitalización por Covid-19, que entre los no obesos. Además, parece ser un indicativo de riesgo para ser ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). De hecho, hay algunos estudios que implican a la obesidad como el factor de riesgo más importante para Covid-19 severo después de la edad del paciente.
Las personas Covid-19 y con IMC > 30 kg/m2, tienen el doble de riesgo de ser hospitalizados que aquellos con menor IMC. Aislando los otros factores de riesgos, las personas con Covid-19 y con IMC > 35 Kg tienen 7 veces más riesgo de requerir ventilación mecánica que aquellos que tienen un IMC menor.
Esto tiene explicaciones probablemente asociadas a factores mecánicos (dificultad de expansión pulmonar) y el estado de inflamación crónica que caracteriza a los obesos y que impide una respuesta inmune eficiente ante esta y otras infecciones.
Esto tiene mucha importancia en nuestro país, que como se encontró en el Censo Nacional de Salud del 2016-19, el 44% de los panameños mayores de 40 años, tienen algún grado de sobrepeso/obesidad. Peor aún, el 30% de los niños menores de 10 años, son obesos.
Son muchos los estudios que sugieren que gran parte de la población se infectará con el nuevo coronavirus y que la mejor forma de evitar complicaciones es estar en buen estado de salud física y mental. Por ende, es fundamental empezar un programa de dieta saludable (alta en frutas y vegetales y baja en azúcares y sal) y ejercicios diarios (sobre todo cardiovasculares), para estar lo mejor posible ante una eventual infección.
El control de la salud de cada persona, depende precisamente de las estrategias que cada uno practique (autocontrol). Cada persona tiene que hacerse responsable de su estado de salud.
El autor es médico y exministro de Salud