LA VILLA, Los Santos.- El ministro de Gobierno y Justicia, Arnulfo Escalona, negó que Panamá esté sumida en una ola de violencia, como lo han estado señalando algunos panameños.
Escalona Ríos aseguró que la violencia es un problema de percepción ciudadana, porque la capital panameña es una ciudad donde viven más de 750 mil habitantes.
Aseguró el ministro que solo hay que ver cualquier periódico de Nueva York, Buenos Aires, San José y Bogotá para darse cuenta que diariamente se producen 80 secuestros y 100 asesinatos. Escalona no precisó en cuánto tiempo se producen esas cantidades de delitos.
Indicó que si nos miramos en este espejo, los panameños vivimos en un país con mucha tranquilidad.
A pesar de ello, Escalona Avila informó de que unos 300 nuevos agentes de policía han sido enviados a las calles para imponer una mayor presencia y ahuyentar el delito.
De igual forma el ministro de Gobierno y Justicia reveló que el director de la Policía Nacional, Carlos Barés, regresó este domingo de la ciudad de Washington, donde acudió invitado por el Departamento de Estado para tratar asuntos relacionados con su responsabilidad en el cargo.
Ellos (los miembros del departamento de Estado norteamericano), junto con los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos han ofrecido dar un mayor apoyo a Panamá, para garantizar una mejor seguridad en el país.
Además, Escalona Avila adelantó que en los próximos días, por medio del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), se darán a conocer programas de vigilancia y de ayuda en el ámbito meramente civil, porque la seguridad es un problema de todos y cada uno de los panameños, remarcó.
En la mayoría de las encuestas hechas por diversas empresas, la ola de violencia que sacude a Panamá ha marcado como una de las principales preocupaciones de los entrevistados, junto con el desempleo y el deterioro de la situación económica del país.
La iglesia Católica también ha hecho un llamamiento a las autoridades a combatir la delincuencia por medio de la promoción del empleo, la educación y la orientación para evitar la desintegración de la familia.
La desintegración de la familia figura como uno de los principales focos generadores de violencia, según los han afirmado en diversos foros los especialistas en esta materia.
