Estudios científicos llevados a cabo en las islas de Vancouver, en Canadá, han revelado que dentro de las escuelas de ballenas grises ciertos individuos aparecen casi siempre nadando juntos.
Las diversas especies de ballenas varían en tamaños y se especula que su comportamiento y estructura social obedecen a amenazas por parte de depredadores. Es decir, que además de las asociaciones comunes entre los cetáceos, hay condiciones especiales que dictan ciertos patrones de asociación y comportamiento.
Dentro de las escuelas de ballenas se da un comportamiento específico durante las diversas actividades de estos gigantes marinos, como son la caza de alimentos, el apareamiento, y la defensa del colectivo. De igual forma hay una relación muy bien definida entre los animales más grandes y el resto del grupo. El tamaño de cada escuela determina también el comportamiento de los animales.
Otro aspecto interesante (y el punto central de esta historia) es que el comportamiento y tamaño de cada escuela de cetáceos se relacionan directamente con la posición que ocupa su especie dentro de la cadena biológica de los océanos. El comportamiento social y la jerarquía responden directamente a su entorno natural. Su comportamiento es dictado por las necesidades de alimentación y reacción frente a las amenazas y peligros en alta mar.
Mientras ciertas especies prefieren nadar solas y llamar poco la atención, otras se movilizan siempre en grandes grupos o escuelas para de esta manera poder defenderse mejor frente a posibles ataques por parte de depredadores.
Las orcas están en la cúspide de la pirámide de la cadena alimenticia de los océanos y por ende son los animales más temidos en el mundo marítimo.
A pesar de ser los animales más poderosos de los sietes mares, las orcas realmente pertenecen a la familia de los delfines.
Esta especie defiende ferozmente a sus crías. Sin embargo, permite a los humanos acercarse a ellas sin atacar. Este comportamiento es uno de los más grandes misterios relacionados con los cetáceos.
