En muchos países, sobre todo europeos, que avanzan en el proceso de vacunación, se ha visto un tercer repunte de casos. Chile también está tendiendo un aumento importante de casos a pesar de ser unos de los países que avanza más rápido en la vacunación de su población. En nuestro país pudiera ocurrir lo mismo. Hay algunas situaciones que podría explicar este aumento de casos.
Hay que entender que las vacunas tienen una eficacia de 95% (muy bueno), pero a la vez, hay 5% de personas, adecuadamente vacunadas, que no producen anticuerpos. Además, el desarrollo de la protección completa ocurre por lo menos, 6 semanas después de la vacunación. Muchas personas creen que salen protegidas del salón donde se vacunaron, lo cual no es cierto y podría crearles una falsa sensación de seguridad y por tal motivo, disminuir su cuidado personal.
En Panamá, si extrapolamos el estudio del Instituto Conmemorativo Gorgas (4 personas positivas por cada diagnosticado) al resto del país, y considerando que todos los que han tenido contacto con el virus y los vacunados (8% de la población), aún tienen defensas, en el mejor de los casos, tenemos alrededor de la mitad de la población con protección, aún un poco distante de la inmunidad comunitaria o de rebaño deseada (70-75%).
Por otro lado, el relajamiento de las medidas preventivas por parte de la población, por diferentes motivos (cansancio, problemas económicos, alteración de la salud mental, exceso de confianza y otras) pueden provocar que las personas se contagien y mantenga la “circulación” del virus en el ambiente.
Disminuir las horas de “encierro” tiene el objetivo, entre otros, de mejorar la economía y favorecer la salud mental, pero no puede, ni debe ser considerado como sinónimo de finalización de la pandemia o desaparición del riesgo de contagio.
La prudencia con la enfrentemos este periodo y hasta alcanzar la inmunidad de rebaño, definirá la evolución de la epidemia en nuestro país.
Por esto, y seguro algunos otros factores, es absolutamente fundamental que continuemos con las medidas preventivas hasta que las autoridades de salud declaren el “cierre” de la epidemia.
El autor es médico y fue ministro de Salud
