Los ciudadanos de nuestro país, de todos los partidos y agrupaciones independientes, los gremios económicos (empresariales y obreros), los rectores, profesores, maestros y jóvenes estudiantes, las asociaciones cívicas, los pueblos indígenas, los profesionales médicos, enfermeras, ingenieros, arquitectos, las asociaciones conservacionistas… en fin, todos los que tenemos el privilegio de haber nacido en esta tierra, y los que aquí residen, debemos ponernos de acuerdo en un Pacto Nacional Contra la Desigualdad que, sin duda, es la amenaza más importante en nuestro país en estos tiempos.
Por supuesto que ningún sistema produce igualdad de resultados, pero sí es posible trabajar asuntos puntuales para que nuestra sociedad se encamine hacia la igualdad real de oportunidades. He aquí los primeros temas importantes para lograr el cometido:
1)Educación. Ya las pruebas PISA (que habíamos logrado evitar, no sometiéndonos a ellas) nos han dado un certero golpe en la frente. Nuestro muy atrasado sistema educativo se ha convertido en el más increíble e inaceptable productor de desigualdad en nuestra sociedad. Siempre se ha dicho que modernizar la educación toma generaciones. Pues bien, ¡el Pacto debe reconocer que no hay tiempo! La ciudadanía exige cambios radicales, comenzando por el arcaico y burocratizado Ministerio de Educación. Ni Wonder Woman puede enderezar esta masiva e ineficaz institución. El problema no se resuelve tirándole más dinero. El positivo de la última huelga de docentes fué el generar aumento que ya pone al magisterio en un valor más justo para nuestra sociedad. Ellos ahora pueden y deben ser constructores de la nueva educación que exige la población, condenada a la desigualdad por vía de la educación. Yo quisiera ver un solo cheque proveniente de los $1,700.000 millones del 100% de las utilidades del Canal emitido a una entidad nueva que dirija la educación, con un representativo Consejo Nacional Educativo que determine la visión y calendarios de ejecución por unidades independientes pequeñas y ágiles ejecutoras en los ramos de empleo, evaluaciones, currículo y administración. Así se desconecta totalmente la política de la Educación, ya que los fondos no provienen del gobierno y se pueden lograr los cambios radicales requeridos.
2) Salud/Medicamentos. El desastre de la CSS y los exagerados precios de medicamentos son otro productor trágico de desigualdad que en cualquier momento hará explosión. El slogan “Salud igual para todos” se ha convertido en la gran mentira. La sociedad en su conjunto debe - a través del Pacto - decidir con urgencia los cambios y acciones radicales que se requieren.
3)Agua. En un país en donde sobra agua 9 meses al año es inaceptable seguir con el desastre que es el IDAAN, una institución estructurada para no funcionar. Los acueductos más eficaces del país están en los pueblos con pozos, y administración propia del sistema de agua. Menos mal que la ACP está involucrándose en este otro productor de desigualdad de nuestro país. Lo que no es aceptable es el mismo y fallido IDAAN haciendo más de lo mismo. ¡No hay derecho de que – por ejemplo - Punta Pacífica y San Miguelito paguen la misma tarifa de agua!
4) Propiedad. No podemos seguir con una especie de capitalismo de casino, donde algunos pocos jugadores reciben 100 “chips” y otros iguales, como seres humanos, reciban por el mismo precio solo 10. Hay que reformular, vía incentivos, un “capitalismo democrático”, en el que las empresas reciban un descuento en su impuesto sobre la renta, al igual que sus empleados, si instalan un sistema de participación en el capital y participación de utilidades para el 100% de sus empleados. Luego de pagarse un “sueldo” razonable al capital, debe existir un reparto mínimo de 50/50 accionistas y empleados. Así se comparte la creación de la riqueza y su reparto directo y, por ende, las empresas crecen más y todos se benefician por igual. No estoy echando cuentos; esto lo he practicado por 50 años ….y funciona de maravilla. Finalmente, las empresas tienen que evolucionar de tener “Departamentos de Responsabilidad Social”, a convertirse en “empresas socialmente responsables” en su totalidad.
Además, hay que lograr ya que el 100% de los bienes de la ciudadanía vulnerable sea titulado, abriéndole la posibilidad de crédito y crecimiento. Todo ciudadano tiene derecho a que sus bienes tengan el debido título de propiedad. Esto se viene haciendo pero hay que masificarlo para así también democratizar el capital.
5)Hay que lograr la “igualdad horizontal”. No debe haber diferencias salariales entre hombres y mujeres que ejecutan el mismo trabajo, lo mismo por el color de nuestra piel o preferencias sexuales. Ya el concepto ha adquirido aceptación, pero la realidad aún no se logra… y no debemos “tapar” las diferencias existentes “promediando cifras”. Hay que reconocer y eliminar las diferencias.
6) Justicia. La sexta que merece un artículo completo es el fallido simulacro de justicia que solo produce impunidad . No puede seguir la desigualdad frente a la Ley del encopetado que robó millones y el ciudadano invisible que roba una gallina.
7)Hay que intensificar la descentralización, entre otras cosas, para aminorar al máximo la desigualdad geográfica. No podemos seguir siento un país cabezón con un cuerpo raquítico. Los gobiernos locales, junto a sus ciudadanías, deben asegurar polos reales de desarrollo. Chiriquí está poniendo un ejemplo a todas las demás provincias, pero los fondos públicos tienen que descentralizarse para lograr eficacia…¡lo antes posible!
8)Salarios e ingresos de la población. Sin duda existe un déficit si se calcula el salario mínimo existente, multiplicado por el número de asalariados por hogar, y se compara con lo que le cuesta vivir a esa familia (no solo es la canasta básica, sino todos los gastos familares). Este déficit hay que eliminarlo con aumentos del salario mínimo hasta lograr paridad. ¿Que si la productividad?... Adoptemos la empresa participativa propuesta para que veamos cómo se multiplica la productividad cuando todos ganan con su aumento.
9)Corrupción: la corrupción es un muy injusto impuesto a la pobreza y creador dramático e inmoral de la desigualdad. Todos los ciudadanos tenemos que combatirla con todas nuestras fuerzas, comenzando con nuestra propia conducta,
10)Informalidad o micro-empresas. Hay que fortalecer la microempresa, desburocratizando la posibilidad de que se formalice (Ministerio de Comercio) y logre fácilmente la seguridad social. Todos los micro que yo he conocido ganan mucho más que el salario mínimo y la mayoría de los nuevos trabajos los producen los microempresarios. Por fortuna, ya existen múltiples bancos que ofrecen financiamientos (el Gobierno no debe financiar, porque si lo hace, no se le paga), pero el Banco Nacional podría masificar con éxito el financiamiento a los micro y pequeños empresarios. Recordemos que todo gran empresario se inició micro. La Cámara de Comercio debe promover una membresía especial micro para darles voz.
No podemos seguir imaginando que un sistema con alta desigualdad pueda continuar siendo políticamente estable. ¡Las experiencias recientes en países vecinos nos lo están comprobando! Si seguimos así, o habrá protestas que produzcan ingobernabiidad o volveremos a elegir imbéciles políticos. Ambos caminos dañarán todo para todos.
Estas son mis primeras 10 propuestas para el “Pacto Nacional Contra la Desigualdad”. Ahora, adicione las suyas.
Mañana es tarde para iniciar el Pacto contra la Desigualdad. ¡Convoque usted, señor Presidente!
El autor es fundador del diario La Prensa