La pandemia del coronavirus cambió, para bien o para mal, la vida cotidiana para todo el planeta y Panamá no es la excepción. Tenemos que convivir a largo plazo con el virus, hasta tanto no se cuente con una vacuna y terapia eficaz.
Con 9 mil 268 casos confirmados por la Covid-19, 266 personas fallecidas y 6 mil 80 personas recuperadas al 15 de mayo, el gobierno ha publicado la “Ruta hacia la Nueva Normalidad” concentrada en 6 bloques, iniciando el miércoles 13 de mayo el bloque 1, que incluye el comercio electrónico, talleres de mecánica y repuestos en general, servicios técnicos, pesca artesanal y acuicultura industrial.
Aspectos importantes que debieron tomarse en esa vuelta a la “normalidad”, los servicios de profesionales y educación, que involucran derechos humanos fundamentales. Sin embargo, servicios profesionales en el bloque 3 y educación en el 5, sin fecha por definir.
Panamá es un país con una economía de servicios y en este contexto debe priorizarse la “normalidad” mediante una estrategia gradual y cautelosa, vinculada a una eficaz protección de la salud, tratando de minimizar las consecuencias económicas y sociales más graves, sin que esto implique riesgos innecesarios y limitar las restricciones a los derechos humanos básicos. El Estado deberá promover una cultura de vigilancia para poder controlar los rebrotes del contagio y evitar el regreso a la cuarentena y confinamiento total, porque mientras haya una persona contagiada persiste el peligro.
Significa que la vuelta a una relativa “normalidad” es convivir con la Covid por tiempo indefinido. Será una “normalidad” confinada a largo plazo y con considerables esfuerzos y costos económicos (empleos perdidos, empresas cerradas) siendo necesario que los negocios y empresas deban reinventarse para sobrevivir. Individualmente, entre la inseguridad y el miedo, tendremos que replantearnos valores y adecuarnos a los cambios extremos en nuestra vida cotidiana, acatando estrictas medidas sanitarias, como el distanciamiento social y uso obligatorio de mascarillas. La pregunta es: ¿Estamos preparados para aceptar esta nueva realidad y relativa “normalidad”?
La autora es abogada y escritora