Después de la Covid-19

Para volver reflexionando

Queda poco para que Panamá salga de la excepcionalidad en la que vive por causa de la pandemia. En el horizonte, después de meses de un confinamiento largo y arbitrario por momentos, sólo leemos con expectante zozobra: volver a vivir. Pero ¿cómo se vuelve a la vida después de ver expuesta la fragilidad de nuestras instituciones y la corruptibilidad de nuestros políticos?

No nos gusta reflexionar, preferimos ser espontáneos, “así es mi país”, decimos, para esconder al irreflexivo impenitente que nos habita. Ahora que hay fecha para abrir el país, pensemos en lo ocurrido y apreciemos lo que tenemos por poco que sea. Nuestra circunstancia es lo que de verdad nos pertenece, lo demás son sólo quimeras, y es desde esa circunstancia que podemos cambiar las cosas.

Porque no seremos mejores ciudadanos después de esta pandemia, ni lo serán nuestras instituciones ni nuestros políticos, que ya han demostrado que no respetan ni la vida ni la salud de este país. Somos nosotros, cada uno de nosotros los que tenemos que darle la vuelta a Panamá, tomando decisiones meditadas sobre hacia dónde queremos ir y cómo vamos a construir nuestro futuro a pesar de las dificultades que se nos plantean.

El virus no desaparece cuando terminen las restricciones, ténganlo en cuenta, es más, debemos prepararnos para los rebrotes, y tenemos que estar muy atentos a las acciones que está tomando el gobierno en su gestión de esta crisis sanitaria. No es su culpa la enfermedad, pero sí es su responsabilidad cómo está gestionando la lucha contra ella.

Toca reflexionar. El día señalado se acerca y tenemos que estar preparados. La situación social, sanitaria y educativa que se nos viene encima será muy dura y no sobreviviremos con espontaneidad e improvisación, o invocando héroes o llamándonos a ser un equipo y demás simplezas: tenemos que tener claro cómo volver a nuestra vida, cómo reconstruirla, y eso no depende de quién gobierne, depende de cada uno de nosotros.

El autor es escritor

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