Liderazgo

Pasado mañana

Estamos en medio de la pandemia del Covid-19, y existe un plan de acción que en general me parece un buen plan y en el cual, además, se ha tenido la capacidad de corrección sobre la marcha en el menor plazo posible. ¡Enhorabuena!

Con respecto a los efectos económicos y sociales de la pandemia, y de las iniciativas para controlarla, entiendo que hay un grupo tratando de analizar las acciones requeridas “para el día después”, pero no sé si “para el día después del día después”.

Toda crisis es una oportunidad, y creo que este “golpe” que hemos recibido del Covid-19 es también una oportunidad para cambiar el rumbo de Panamá, y hacer un plan para “pasado mañana”.

Esta crisis nos da la oportunidad de, como nación, tomar correctivos que de otra forma causarían mucho revuelo por la autoprotección de grupos que defienden sus intereses particulares por encima de la colectividad, con una indiferencia inaceptable.

Estamos en una época de “solidaridad”, y esto hay que aprovecharlo o las nuevas generaciones mirarán hacia atrás con desdén, como una época de oportunidades perdidas, como muchos piensan que sucedió cuando el expresidente Guillermo Endara no abolió la Constitución cuando tenía el capital político para hacerlo.

Para esto necesitamos buenas ideas y liderazgo apolítico, pero cuando uno analiza, lo triste es que todo el mundo sabe cuáles son los problemas, pero hay que pasar a las soluciones. Esta parálisis ha hecho que no se hayan tomado acciones por el temor a equivocarse o a la reacción de los grupos de interés.

Vuelvo a hacer énfasis en la palabra “liderazgo”. Hay que recordar que “la crisis hace al líder”.

Así que, aunque sin pretender tener todas las soluciones, hay que arreglar, con mayor prioridad, la educación, la salud pública, agua para todos, seguridad, etc. etc., además de la Constitución, la justicia, la Asamblea y otros problemas institucionales.

En ese aspecto, y para minimizar la “resistencia al cambio” (“inercia”) del entretejido social, recomiendo una vía de proceder que siempre me ha dado buenos resultados: “Resolver el problema de un punto en el tiempo hacia adelante”, que en cuestión de pocos años se van a ver los resultados.

Tratar de resolver problemas acumulados en el tiempo, mirando hacia atrás, nos enredaría como nación en conflictos interminables. Todo problema “acumulado” debe resolverse primero que todo “evitando que siga acumulándose”. Cuando eso esté resuelto, entonces mirar hacia atrás donde resulte oportuno y conveniente.

Como ejemplo, antes de soterrar cables se debió establecer una ley estricta de que no se podría construir alambrado eléctrico, de teléfonos o cables, en forma aérea. Luego de normado y en ejecución esa ley, y sólo entonces, se debió soterrar. El resultado es que no soterramos los cables, y permitimos nuevas urbanizaciones con distribución aérea. Así nunca acabaremos con ese problema, que no es solamente “estético”, sino de seguridad y confiabilidad. Sólo hay que mirar las causas de interrupciones que publica Naturgy para darse cuenta del impacto del tendido aéreo en la confiabilidad del sistema.

En lo que nos ocupa, por ejemplo, en la educación, debe establecerse un programa de exámenes de entrada y colocación en el sistema educativo para todos los profesores nuevos, ya sea por reemplazo debido a renuncias o a jubilaciones, así como por nuevas plazas de empleo, e incorporar también la tele-enseñanza. Hubo una gran oportunidad perdida hace unos años cuando se regalaron computadoras a gran parte de los estudiantes y no se incorporó su utilización a la enseñanza en forma activa.

Por otra parte, todo está inventado. Escojamos, por ejemplo, los exámenes que se usan en España y adaptémoslos a Panamá, enriquecidos con lo que se utilice en los países con los mejores sistemas educativos del mundo, como el caso de los países nórdicos o Japón.

Y aquí sí, una prueba del liderazgo necesario, si los gremios docentes se oponen, a pesar de que no se toquen las plazas existentes, entonces hay que destituirlos con un decreto que los inhiba para siempre de un trabajo en el Estado. Ya se hizo eso con controladores aéreos, si no me equivoco.

Igual habrá que hacer con el sector salud, incluyendo el sometimiento de los servicios de salud que brinda el Seguro Social al Ministerio de Salud, como se ha hecho en la crisis, o de una vez por todas constituir una nueva institución, como en muchos países desarrollados, que sume al Ministerio de Salud y a los servicios de salud de la Caja de Seguro Social en un “Sistema Nacional de Salud Pública”, siempre protegiendo las condiciones de los funcionarios de esas instituciones, tal que no se desmejoren sus condiciones pero con nuevas reglas para los nuevos funcionarios, como se hizo en el Canal de Panamá en su momento.

E igual, quienes se opongan, se les debería aplicar la misma regla antes esbozada para los educadores. Y así con otras entidades.

Hay una excelente oportunidad, no la desperdiciemos como nación.

Sólo se necesita el liderazgo y la acción que, en este momento, la gran mayoría de los panameños apoyará.

El autor es ingeniero, escritor, y expresidente de CAPATEC

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