Donde es más claro el cielo y es más brillante el sol. Es así como hablamos de nuestra amada patria y es en este mes donde conmemoramos los eventos que nos han traído a ser una nación independiente, pero más allá de las tradiciones que no podemos dejar de lado, hay que preguntarnos ¿somos realmente independientes?
Diariamente atestiguamos la manipulación de las masas, la inequidad de las riquezas, el irrespeto ofensivo del poder político. Perderán mérito nuestras tradiciones históricas si no podemos llamarnos a nosotros mismos ciudadanos genuinamente independientes.
Este noviembre no pueden ser sólo polleras y bailes típicos, tienen que venir acompañados de empoderamiento ciudadano, de independencia y pensamiento crítico. La ignorancia y la subordinación te condenan, y el desinterés por tu alrededor condenan a todos los demás.
Es hora de cuestionar al poder, de protestar ante las injusticias, de informarte y tomar acción. Sólo una mente independiente y un pensamiento crítico honrará genuinamente nuestra independencia.
La autora es abogada
