Kung Fu Panda 2 es una comedia de acción que combina la ternura de películas como Bambi, más las bromas groseras de programas como Los Simpsons, más referencias del Moisés bíblico y a todo esto le agrega referencias a producciones de artes marciales y el tono divertido y patético de esos espacios televisivos irresponsables que tratan de resolver la atribulada vida de sus invitados antes del siguiente corte comercial.
Curiosamente son las escenas de combate las que a veces le quitan cierta fuerza al ritmo de esta película dirigida por Jennifer Yuh, quien ha dirigido capítulos de la versión para la pantalla chica de Spawn.
Quizás porque algunas peleas son demasiado largas y eso le da a uno la sensación de que son meros rellenos para avanzar la trama de por sí emocionante.
Lo interesante es que cuando el argumento de Kung Fu Panda 2 tiene un halo más dramático, que lo acerca tímidamente a las obras maestras de Pixar, de verdad conmueve y emociona a espectadores de todas las edades.
Sí, esta segunda entrega tiene una mayor carga existencial que la primera, al no saber Po quiénes son sus verdaderos padres (tan obvio que son pandas que hacen chiste de esto más de una vez durante el filme) y cómo le afecta en su mundo interior ese pasado doloroso, ya que de bebé fue escondido en una canasta de alimentos que terminó en el restaurante de su futuro padre de crianza: el ganso Mr. Ping.
Porque más que vencer a Shen, el pavo real ambicioso (imperdible la voz de Gary Oldman en la versión original), que desea conquistar China por medio de sus poderosas armas de fuego, la verdadera lucha de Po es saber canalizar las heridas que tiene en su alma, al descubrir que su familia fue aniquilada, aunque al final hay una tramposa escena que lo aclara y lo simplifica todo y que además te anuncia sin asco la tercera parte.
La comicidad sigue funcionando, principalmente por el carisma de este Guerrero Dragón tan encantador. Porque Po continúa siendo ridículo, payaso, torpe y entrañable, y porque la voz de Jack Black le da una personalidad carismática a este oso chaplinesco, y todos estos recursos todavía motivan a la risa de la audiencia en general.
La paleta de colores intensos, las bien elaboradas escenas donde aparecen fuego y agua (los grandes retos de la animación) y los detalles de los edificios y las vestimentas de los personajes también son aspectos notables en Kung Fu Panda 2.

