La vida de Pedro Antonio Salinas Jaramillo, recientemente fallecido, fue un apostolado de la oscuridad a la luz (ciegos) y del silencio al sonido (sordos).
Recordamos a “Salinas Pedro”, que así se presentó con timidez y modestia en el salón de la clase de español del II año del Instituto Nacional, en aquellas fechas lejanas en el tiempo pero presentes en la memoria. Entonces la profesora, con simpatía, cordialidad y gracia, respondió a ese joven estudiante adolescente de origen tabogano recitando un poema del poeta español del mismo nombre: Para cristal te quiero/ nítida y pura eres./ Para mirar el mundo a través de ti/pleno de luz y de belleza/ como lo pinte el día.
Sin adivinarlo, la profesora adelantaba en ese momento una premonición de lo que sería la vida de Pedro: hacer que, a través suyo, miles de invidentes pudieran “mirar un mundo pleno de luz…” y, más aún, que del silencio pasaran al sonido.
En su adolescencia, Pedro Salinas inicia su relación con las personas ciegas al conocer al padre de la educación de los ciegos de Panamá, Andrés Cristóbal Toro, persona ciega que tenía un pequeño negocio de frutas y golosinas en el barrio de San Felipe, lugar donde vivía el adolescente.
Helen Keller, con su especial condición de persona sordo ciega, llega a Panamá en el año 1953. Se le motiva y le recomienda que escriba al Instituto Perkins, Boston, Estados Unidos, donde realizan la formación de docentes para niños ciegos. Salinas hace la solicitud, presenta la información y documentación que exige el instituto, lo que hace posible que sea merecedor a la esperada beca y se constituye como docente para ciegos.
En su formación profesional, además de la especialización recibida en el Instituto Perkins, Salinas es maestro de educación primaria, licenciado en filosofía y letras, profesor de segunda enseñanza, posgrado en administración de la educación especial en el Icase de la Universidad de Panamá y realizó estudios de periodismo en la misma universidad.
A su regreso a Panamá, después de terminar sus estudios en Estados Unidos, atiende al primer niño sordociego que recibe una atención especial en Panamá.
Salinas se desempeñó como maestro de educación primaria en escuelas regulares y en el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE); en la Escuela para Ciegos Helen Keller, como docente para niños ciegos; inspector y director de la Escuela de Ciegos, y también supervisor nacional de Educación Especial.
En el año 1990, fue director de la Escuela Samuel Brengle del Ejército de Salvación y al año siguiente inició su labor como asesor técnico del Patronato Luz del Ciego, donde se desempeñó como director ejecutivo desde el año 1999 hasta su fallecimiento. Loor también a la familia Galindo que ha prestado su auspicio a tan encomiable labor.
En 1955, introduce en Panamá el uso del bastón blanco. En 1970, Salinas inicia la educación inclusiva de la población con discapacidad visual en Panamá y establece el sistema de hogares sustitutos, cerrando el internado y ofreciendo a los alumnos ciegos vida familiar en un hogar sustituto, donde fueron atendidos muchos niños ciegos de todo el país, que hoy día son grandes profesionales, gracias a esta labor realizada.
En el año 1985, conjuntamente con un equipo de personas con y sin discapacidad visual, crea la Asociación Nacional de Deportes para Ciegos de Panamá.
En la década del 90, por varios años se desempeña como secretario ejecutivo de la Liga Panameña para la Prevención de la Ceguera.
En el mes de junio de 1969, se crea el Instituto Superior de Especialización (ISE), como institución superior de formación de docentes de la educación especial, como parte del IPHE.
Por iniciativa del profesor Salinas, el Patronato Luz del Ciego adiciona cuatro programas de atención a adultos mayores ciegos en Panamá, Colón, Natá y Penonomé.
En el año 2000, crea el Programa de Prevención Primaria de la Discapacidad Visual.
En el quinquenio 2000-2004, se desempeña como Coordinador de la Comisión Especializada de Educación de la Unión Latinoamericana de Ciegos (ULAC).
Ha sido distinguido en el ámbito nacional e internacional en diferentes ocasiones por su labor realizada en la educación y rehabilitación de la población con discapacidad visual y sordera.
En septiembre de 2018, inicia la promoción del uso del bastón verde para las personas con baja visión en Panamá y estaba en la iniciativa de lanzar el uso del bastón rojo-blanco-rojo, para las personas sordociegas.
En el 2019, finalizó la escritura de dos obras en relación directa con las personas con discapacidad visual; ellas son El braille para el vidente y Guía de orientación para familiares y colaboradores de jóvenes y adultos que adquirieron discapacidad visual.
En este resumen, hemos presentado ese afán incesante de hormiga atareada que fue la vida y acción de Pedro, cuyo nombre será recordado con unción y agradecimiento por miles de panameños y nacionales de otras latitudes.
El autor es ciudadano

