Recientemente La Prensa publicó el artículo titulado Fallas en compra de medicinas (2007/junio/08), en el cual se señalan las situaciones críticas identificadas en el diálogo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, causantes del problema del desabastecimiento de medicamentos en las instalaciones de la Caja de Seguro Social.
Todos los puntos señalados orientan a una crisis que se genera con la compra de un producto. En principio esta actividad se puede resumir así: abre la licitación, los proveedores llenan los pliegos, uno de ellos gana el concurso y entrega lo solicitado. Es posible que en la mayoría de las situaciones ésta sea la realidad; sin embargo, para abastecer una institución de la magnitud de la Caja de Seguro Social, hay que tomar en cuenta otros elementos que están en juego y que aparentemente no han sido mencionados, o que posiblemente no fueron incluidos en la noticia: el producto se fabrica en el exterior, es perecedero, no se encuentra en los depósitos locales de la compañía en cantidad y tiempo indefinidos y muchos de ellos son ávidamente procurados por otras instituciones y otros países.
La compra y adquisición de un producto medicamentoso, la gestión, que incluye la planificación, debe también entender y considerar el proceso de manufactura, así como del fenómeno de que se está adquiriendo un producto perecedero del mercado, donde las leyes que lo regulan se resumen en la libre oferta y demanda. La fabricación de un medicamento ha sido planeada con varios semestres de anticipación, especialmente aquellos productos que requieren de mucha tecnología, los sofisticados o de mucha demanda, ejemplo los relacionados con el VIH/Sida. Las compañías elaboran su plan de producción de acuerdo con los pedidos y previsiones que sus diferentes sucursales a nivel mundial han estimado y solicitado.
En estos momentos, es posible que muchos productos estén en la fase final de programación de la cantidad a producir en cada fábrica, los cuales deberán salir al mercado, en fechas tales como el primer o segundo semestre del 2009. Si bien es cierto que todos los fabricantes tienen sus respectivos “colchones” de producción, no es lo mismo estar en la lista formal de espera, que esperar a ser incluidos en la lista de los que solicitaron a última hora.
También se puede considerar las actividades de investigación clínica que se están ejecutando en el país; éstas representan una importante fuente de información al permitir conocer en etapas muy tempranas vacunas y tratamientos nuevos, más efectivos o más seguros e incorporarlos precozmente al cuadro básico nacional; un ejemplo de esto último fue la rápida incorporación de la vacuna contra el rotavirus al esquema nacional de vacunación.
Si no hay un plan de compras de medicamentos en fases de urgente, a corto, mediano y largo plazo; si nos encontramos en la situación de comprar a última hora, sobre el semestre o incluso para el semestre siguiente, tendremos que pagar precios más caros y sufrir los problemas de desabastecimiento.
El autor es médico.
