Según reveló un informe sobre la gestión de sistemas electorales en Centroamérica y Panamá publicado hace algunos años, resulta hasta cierto punto halagador saber que la mayoría de los panameños conserva el interés por la participación electoral (75%), superando incluso a países de más amplia tradición democrática como Costa Rica (71%), lo cual podría incluso interpretarse como una voz de aliento por parte de los electores a los partidos políticos criollos y a la respectiva oferta electoral de sus candidatos.
Sin embargo arribar sin más, a una conclusión simplista como esta, resultaría paradójico y hasta contradictorio, sobre todo si tomamos en cuenta el pobrísimo desempeño por parte de los partidos políticos en ejercicio del poder, en tratar de favorecer una cultura democrática y de verdadera participación ciudadana, que no quede limitada solo al asunto electorero.
Además, los anémicos resultados en materia de acciones por parte de la gestión gubernamental en nuestro país, para frenar la corrupción, o implementar políticas económicas que promuevan el empleo, mejoren la educación, la salud, la seguridad, la administración de justicia así como disminuir los niveles de pobreza, han quedado lamentablemente eclipsados en esta pandemia, por el manejo populista, asistencialista y en algunos casos hasta irreverente que se ha dado, para favorecer bajo cuerda a los sectores políticos y empresariales cercanos al poder.
Platón en su libro La República dividió la sociedad en tres castas: dirigentes (los que piensan), soldados (los que cuidan), y plebeyos (los que obedecen). De esa concepción primitiva y limitada de la democracia, nuestro país, pese a lo que pueda decirse en contra, no ha dado importantes señales de madurez y evolución política. El verticalismo rampante de arriba hacia abajo, que siguen tratando de imponer los partidos políticos, amparados en las reglas del juego existentes, no ofrece indicios de cambios significativos. Aquello de dirigentes (los que piensan) y plebeyos (los que obedecen), sigue siendo parte del frívolo equipaje cultural de nuestra democracia y por ende de nosotros como electores.
A manera de ejemplo ilustrativo, destaco el hecho de que existe la posibilidad de contar con 12 partidos políticos para la próxima contienda electoral, de los cuales seis se encuentran en la fase de recolección de firmas para su respectiva inscripción. Curiosamente, según el Tribunal Electoral, el primero de ellos en lograr este objetivo en pocos meses ha sido el del ex presidente Ricardo Martinelli.
No obstante confío que todas estas acciones de nuestros políticos y de los propios electores, constituyen parte del aprendizaje y evaluación que nos permitirá a la postre, reconocer a tiempo a cada pájaro por su canto, antes de depositar el voto en las urnas. Por fortuna para nosotros como electores, y desagrado de la mayoría de los políticos, equivocarse se hace cada vez más difícil en cada contienda electoral.
El autor es escritor y pintor
