La palabra política está en todos lados: noticieros, charlas de café, círculos universitarios, nuestra comunidad. De igual forma, en los acontecimientos que afectan de una manera u otra a la sociedad, como pandemias de salud, juegos olímpicos, crisis migratorias, etc., también tienen una estrecha relación con la política. Sin embargo, a veces suele haber confusión en qué realmente significa el concepto política.
Nos remontamos al pensador griego Aristóteles, cuando afirmó dentro de su pensamiento filosófico que el hombre es un animal político. Dentro de este planteamiento concibe que no podemos estudiar al hombre fuera de su relación con el Estado en su condición de ciudadano. Partiendo de ello, estudiar la política nos permite tener una comprensión de qué es realmente el Estado, su función, origen, organización, comprendiendo que el Estado posee cuatro elementos básicos, a saber: gobierno (poder político), pueblo (como nación), territorio y una regulación con base a un Estado de derecho que lo legitima y que se basa en la división de poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
Estudiar la política también sirve para conocer que es una ciencia con un profundo alcance social; también de poder tener un mejor entendimiento de los alcances y límites de nuestra Constitución, de las relaciones internacionales entre Estados, conocimiento y reconocimiento de los derechos humanos y de los contextos geopolíticos que influyen en la toma de decisiones dentro de las políticas económicas y sociales del país.
Estudiar esta ciencia ayuda a la madurez política y social de la población, a evaluar mejor como ciudadanos el accionar de nuestros gobernantes que fueron elegidos por votación popular y que estos servidores públicos que nos representan ostentando el poder político, sean las personas más aptas en la gerencia del país. Por ello, recomendamos leer la obra del filósofo francés J.J Rousseau y su Contrato Social, que es precisamente eso, el contrato tácito que hacemos con nuestros gobernantes que nos representan, para que administren nuestros recursos de la mejor manera en la administración seria y responsable del Estado.
El autor es abogado, periodista, doctor en Ciencias de la Educación y estudiante de maestría en gobierno y opinión pública con énfasis en campañas políticas
