La admisión pública del presidente Cortizo, corroborada por el asesor Mezquita, de “patear la lata” a la reforma del sistema de pensiones del Seguro Social (IVM), lo acredita de inmediato al club “Aquí la dejo” (a ver si aparece un pendejo). Un club presidencial de larga data, cuyos miembros más recientes son Ricardo Martinelli y Juan Carlos Varela, pero que incluye mandatarios desde los años de dictadura. Porque el problema de los desequilibrios del IVM y su creciente déficit no son nada nuevo. ¡Y la cobardía política tampoco!
Ya desde principios de los ochenta, dos expertos en dos estudios distintos, Peter Thullen y Robert Kieffer, alertaban al gobierno sobre el desequilibrado régimen de pensiones. Ambos estudios computaron el déficit actuarial (¡que ya era importante¡) y recomendaron medidas de ajuste, que la clase política nunca les paró bola. De hecho, durante la dictadura, y por iniciativa del mismísimo Torrijos, las edades de jubilación de ambos sexos se llegaron a bajar a 50 años mujeres a 55 los hombres, sin que mediara contraprestación alguna en el número mínimo de cuotas ni en la cotización.
En 1990, el gobierno de Guillermo Endara modifica la ley y procura el restablecimiento del equilibrio del programa de IVM. Endara por supuesto, no fue miembro del Club “Aquí la dejo” pero como demostraron estudios de la OIT en 1999, su reforma no alcanzaba a cerrar la brecha causada por los drásticos cambios demográficos mundiales; también los panameños vivimos más y nos multiplicamos menos.
Ahora Nito, tiene a su favor que nombró los miembros de la Junta Técnica Actuarial (JTA), la excusa de Martinelli y Varela para “dejarla ahí”. Con esos nombramientos, se hizo el estudio Técnico Actuarial del sistema y sus perspectivas.
Por fin, gracias a Nito, después de muchos años tuvimos una imagen confiable del desastre. Estamos cerca de cargarnos el sistema si no actuamos pronto. Abrir esa caja de pandora, también puso al presidente en conocimiento pleno de la foto.
Pero, así y todo, el presidente corre a refugiarse en un gastado subterfugio político -una especialidad del PRD- un dialogo multisectorial para buscar soluciones “creativas” al problema. “Creativas”, porque el dialogo está subordinado a una condición impuesta por el propio Nito; “no se pueden tocar las variables paramétricas”. Eso es, no tocar ni monto de la pensión, cuotas, numero de cuotas, ni edad de jubilación. En otras palabras, resuelvan el problema, pero sin tocar las causas del problema.
Como era previsible, el diálogo ha sido un sainete de ocurrencias y medias verdades, aderezado con la vulgaridad y la gritería de un patio limoso. Han quedado expuestas tristes realidades. Los gremios de la burocracia estatal y grupos sindicales insisten en una jubilación subsidiada, o sea “solidaria” como le dicen y por la cual están dispuestos a torcer las cifras del estudio como si nada. Incluso apuestan a robarse las reservas del programa “mixto”, que, aunque insuficiente, es un programa sano. El diálogo está esperando que la OIT haga un análisis objetivo, separado de dolientes y beneficiarios.
Ahora, cuando la OIT seguramente le dirá al país, que las reformas pasan por reformar las “paramétricas” y que el hueco del flujo de caja y de las reservas del sistema se debe a que nos llevamos más de lo que ponemos. Ahora, es cuando Nito, patea la lata y se pone el gafete del “Aquí la dejo”. ¡Nombe!
Lo siento mucho presidente, pero salirse, tiene consecuencias.
Primero, me gustaría explicarle que el IVM, no es un jarrón que se raja y se puede engavetar y reparar cuando haya tiempo y pegamento. El IVM es mas bien un enorme tanque de agua rajado, donde cada minuto sale mas agua al tiempo que entra menos, y donde cada día hay menos cotizantes echando agua al tanque y mas jubilados bebiendo de la rajadura. Mas crudamente, el IVM sufre un cáncer agresivo que, si no se atiende de inmediato. morirá, no sin hacer metástasis en toda la economía nacional.
Estas metáforas están claramente dibujadas en los flujos financieros del programa que disminuyen en forma creciente. Sin hacer nada, no hay forma que se sepa hasta donde cobran los jubilados. Tampoco si los cotizantes algún día cobrarán, porque donde estamos, las reservas para los que vienen atrás, no existen.
Sepa que las primeras victimas de este creciente flujo negativo son los bancos del Estado, que captan la mayoría de los depósitos del Seguro. En la medida que haya que liquidar inversiones para pagar jubilados, estos mismos bancos verán mermadas su base de depósitos y su capacidad de prestar a la economía nacional.
Segundo. Un sistema en franco deterioro financiero, en espera del siguiente “pendejo”, ¿qué mensaje le manda al ciudadano que religiosa y ciegamente cotiza en espera de la jubilación que toda su vida ha pagado? ¿Acaso patear la lata no es corroborar, que mientras no arreglemos el problema, estamos estafando a ese ciudadano? ¿No cree, que, así como usted se baja, los cotizantes tienen derecho a bajarse del sistema y no perder más plata?
Finalmente, con la precaria situación del IVM, la incapacidad gerencial de encarar el problema y el poco nervio de nuestros políticos, me cuesta imaginar un Chapulín Colorado en el 2024. Mas bien, por el rechazo de los partidos a cualquier reforma, me atrevo a apostar que, el que viene, no le faltarán ganas de seguir pendejeando y pateando, hasta que lleguemos al muro del impago.
Lo siento mucho presidente, pero no patee la lata. Usted conoce la precaria situación del sistema, ha visto los números y alborotó un dialogo que camina hacia una reforma regresiva. Si se baja ahora, todos quedamos en una situación de “perder-perder”. Y usted, no solo será un miembro más de un mal club, sino el principal cómplice de lo que acontezca.
El autor es director de la Fundación Libertad

