Primer año de gobierno

Presidente Cortizo

Ha transcurrido un año desde que usted juró la defensa de los intereses de Panamá, su país y el mío que hoy se encuentra sumergido en una profunda crisis sanitaria, económica, social y política. Sobra la evidencia para concluir que los planes y acciones implementadas en los primeros ocho meses de su gestión previos a la pandemia, así como otras tantas decisiones ejecutadas en los últimos cuatro meses no han estado a la altura de los intereses y necesidades de la población.

Pocas veces había estado el pueblo panameño más pendiente de un informe a la nación que dé las explicaciones a un país sin rumbo sobre el abandono de sus principales compromisos de gobierno, rinda cuentas en nombre del Gobierno nacional por tantos hechos irregulares, así como también comunique acciones concretas para atender las urgentes necesidades que aquejan a una nación entera. Aquí le recordamos solo algunos de estos puntos.

Hoy 1 de julio esperamos que usted explique:

1.¿Qué ocurrió con aquella promesa de que no habría intocables? En campaña se prometió transparencia y combate abierto a la corrupción. Sin embargo, las contrataciones con sobreprecios han sido parte del menú de este primer año. Sin hablar de la escandalosa ausencia de acciones concretas o proyectos de ley anticorrupción. Y esta situación de falta de transparencia se ha hecho más evidente durante la pandemia con cuestionables hechos irregulares que usted ha preferido poner debajo de la alfombra.

2.¿Qué ocurrió con aquel compromiso de no endeudar más al país y de manejar finanzas de manera estricta? En campaña se prometió no seguir endeudando al país mientras cuestionaban duramente a anteriores administraciones por el manejo irresponsable de la deuda. Sin embargo, antes de la pandemia, se sumaron 3 mil 500 millones de dólares a deuda. Y durante la pandemia, la suma ha crecido a un monto por encima de los 5 mil millones de dólares, alcanzando la deuda pública un total de 32 mil millones. Números exorbitantes sin duda pero que son tanto más preocupantes ante la falta de transparencia y la ausencia de los imprescindibles reportes sobre utilización de dichos fondos. Además, la planilla estatal viene en aumento y muchos nombramientos son por amiguismo, apoyo político o familiaridad. Y con montos injustificablemente elevados.

3.¿Qué ocurrió con la reforma constitucional y la Constituyente? En campaña/plan de gobierno usted y su gobierno se comprometieron a una reforma constitucional. Y que si no se lograba se llamaría a una Asamblea Constituyente Paralela. El intento de promover una reforma constitucional fue un fiasco y a pesar de ello y del clamor ciudadano su gobierno no cumplió con su compromiso de la Constituyente.

Con respecto al delicado escenario que vive actualmente el país con la pandemia, esperamos que hoy 1 de julio usted comunique:

1.Aumento del bono solidario a una suma congruente con el costo de la vida, con especial enfoque para mujeres cabeza de familia.

2.Sanción de la ley de moratoria o suspensión de pagos para todo afectado por la pandemia.

3.Reducción de gastos innecesarios.

4.Rendición de cuentas sobre los financiamientos.

5.Rendición de cuentas sobre las compras y contrataciones.

6.Separación de los ministros señalados en escándalos de corrupción.

7.Plan de reactivación económica y hoja de ruta para el país, haciendo hincapié en las micros, pequeñas y medianas empresas, emprendimientos para jóvenes, así como en el lanzamiento de un plan nacional de producción agrícola y ganadera.

El papel lo aguanta todo y los discursos también, señor presidente, esto ya está claro. Ahora, la población exige y está a la espera de acciones concretas que respondan a sus necesidades urgentes. El presidente de la República y el Gobierno nacional tienen la obligación de tomar decisiones en función de los intereses de un país y su población. Lastimosamente, hasta la fecha hemos sido testigos de una administración orientada a otros fines, desconectados de la realidad nacional.

El país pide a gritos un rumbo, un norte y una hoja de ruta para empezar a levantarse y caminar hacia ese nuevo pacto social al que debe llevarnos esta crisis. Para ello, se requiere liderazgo y tener la confianza de la población, y sus distintos sectores y actores. Hoy 1 de julio podría usted, señor presidente, tener una última oportunidad de pararse del lado de los intereses nacionales, colocarse a la altura de las circunstancias y, con sus acciones y las de su gobierno, cambiar el rumbo de las cosas. De lo contrario, podrían acercarse escenarios de inestabilidad política y social que causarían aún más daño a nuestra ya resquebrajada República.

Y una última cosa. Para lograr lo que el país le está pidiendo; es decir, para hacer lo correcto, señor presidente, usted tiene que tomar una decisión: divorciarse de los corruptos y declararles la guerra. Si usted lo hace, tendría el apoyo de la población. Si usted no lo hace, será cómplice del más serio flagelo que impacta negativamente la vida de sus conciudadanos. Y la corrupción mata, señor presidente. Sí, mata, porque con esa baja e indignante conducta, nos roban la salud, la educación, la seguridad, el bienestar; en fin, la vida, la dignidad y el futuro de los panameños.

Las alternativas están sobre la mesa. Decida usted de qué lado de la historia desea estar.

El autor es ex candidato presidencial independiente y presidente del Movimiento Otro Camino

Edición Impresa