Hay hoy día visiones distintas sobre el sentimiento nacional, en un momento en que vivimos una amenaza nunca antes experimentada contra nuestra salud… médica, social y económica.
Desde que se conoció de la amenaza, el presidente actuó correctamente y a tiempo, poniéndonos a todos en manos de nuestros extraordinarios científicos, comandados por la ministra de Salud, quien trajo a su lado a los mejores, decidiendo por consenso y dándole firmeza a las decisiones. El presidente, con extraordinaria humildad, sin pena alguna, dijo repetidamente “ellos deciden y yo ejecuto”.
Cosas que criticar…¡claro! La organización del informe diario pecaba de reglas claras de comunicación, poquísimas noticias, mucha repetición, muchos autobombos de algunos participantes, participaciones innecesarias (ejemplo, regaño militar diario), etc… pero ante la emergencia amenazante, éstas posibles críticas eran de poca importancia frente al tamaño de la crisis.
En esencia la gran mayoría de los panameños nos convertimos en uno y el respaldo al gobernante y su equipo era sorprentemente sólido; casi todos teníamos la misma visión unificada de las cosas… y brotó en muchísimos la solidaridad con los más vulnerables.
Entonces, comenzaron a salir noticias (generadas por la ciudadanía) de actos de corrupción, que dadas las circunstancias se convertían en actos de lesa humanidad. Los hubo en la CSS, ¡por $168 millones!, en el Ministerio de Economá, en el Meduca, pero muchos – demasiados – se generan en el propio Mnisterio de la Presidencia, liderado por el vicepresidente de la República, el más cercano colaborador del presidente Cortizo. El presidente dijo que había funcionarios de la propia Presidencia tomando bolsas de comida – y los amenazó–, pero nuevamente sin consecuencias conocidas.
En cosa de días hubo un giro radical negativo hacia el gobierno, ¡en plena pandemia! Estos giros, si no se atienden con acciones radicales – o, como se dice en polítca, “con un golpe de timón” – se vuelven tendencia y luego de pocos días dañan la credibilidad del gobierno en forma ya irreversible. Esto es parte de lo que es gobernar… y no pasa mayor cosa, a menos que exista una pandemia que requiera la unidad de propósitos ciudadanos para resolverla.
Debido al momento, el “golpe de timón” era una necesidad vital. El país necesita que su gobierno tenga apoyo masivo y credibilidad sin tacha.
Ésta es la visión del suscrito, y de mucha otra gente muy experimentada, incluso de partidos políticos afines al gobierno.
Yo, que estoy viviendo mi año 83, y que no tengo agenda alguna más de la nacional, hice todo lo posible por comunicar ésto a los gobernantes.
¡No se dió el golpe de timón! El presidente volvió a levantar la voz contra los corruptos, pero no cambió nada. Apareció en la conferencia rodeado de “sus pollitos”…y, ¡adelante con más de lo mismo!
Es obvio que el presidente Cortizo tiene otra visión de las cosas. Como tengo por él y su familia un respeto personal, no me queda más que decirle: por el bien del futuro de nuestra nación, señor presidente, deseo con todas mis fuerzas que usted tenga razón y que su visión sea la válida y correcta para este momento. Usted es el mandatario por la gracia de la voluntad popular. Usted es quien está en la silla “caliente”, a quien toca tomar las decisiones de gobierno… y a quien la historia juzgará. Espero que como todo gobernante tenga acceso a las medidas de opinión ciudadana que le permitan determinar cuándo es el momento de “más de lo mismo” y cuándo el de un necesario “golpe de timón”. En política, todos sabemos que hay momentos que son oportunidades únicas, que pasan… y no vuelven.
El autor es fundador del diario La Prensa