SOCIEDAD

Sobre el debate del proyecto de ley 61: Marina Aurea Videgaín de Españó

La educación integral en la sexualidad (EIS) es la marca del documento que impulsa la International Planned Parenthood Federation (IPPF, por sus siglas en inglés) y forma la base de referencia del proyecto de ley 61, que indica la definición de la EIS, dándole categoría formal como guía. Esta cambia los principios morales, legales y de la fe cristiana, que practica la mayoría de los panameños.

La IPPF es la promotora y financiera principal de las clínicas de aborto, las organizaciones sin fines de lucro que promueven las pastillas anticonceptivas y los preservativos (condones) para el control de la natalidad en todo el mundo. Antes de presentar los argumentos de lo que debería cambiarse en el proyecto de ley 61, convendría repasar los siete puntos del documento de la EIS: Género, salud sexual y reproductiva, ciudadanía sexual, placer, violencia, diversidad y relaciones.

Sí apoyamos una ley de educación sexual, pero no basada en ideologías extranjeras; no queremos que elimine la patria potestad, introduzca la ideología de género, ni normas que afecten la salud sexual y reproductiva; que no le impida a los padres conocer sobre la salud de sus hijos (confidencialidad), y cuyas guías sean aceptadas por el consenso de los padres de familia, entre otros puntos.

Los miembros de los grupos que rechazamos la ideología sobre la sexualidad descrita en la EIS, advertimos el peligro de querer despojar a los padres de su derecho a velar y supervisar todo lo que le sucede a sus hijos. Por esto, apelamos a la objetividad de los medios, para que no pidan que el proyecto pase a ley sin haberlo leído con detenimiento, solo con el argumento de que se necesita para evitar más embarazos precoces, y sin tomar en cuenta otros señalamientos. Esta posición es incompleta, porque no se aborda otro aspecto importante del problema, que es la falta de castigo al mayor de edad que embaraza a una menor. En la práctica, ellos no son perseguidos ni juzgados. La Asamblea debería reforzar las leyes para juzgar y hacer cumplir la responsabilidad del adulto que embaraza a una menor.

Desde hace años se intenta aprobar esta ley. Ya en un artículo que escribí en 2007, señalé: “Con este proyecto de ley se busca crear un instrumento legal para que los jóvenes tengan autonomía sobre su sexualidad”. Vemos que los señalamientos sobre la supuesta “nueva ley de educación sexual” son la repetición de los mismos objetivos, con diferentes estrategias, y términos bajo el documento de EIS.

Apelo a la responsabilidad de los diputados encargados de discutir el proyecto de ley 61, porque tienen la decisión para abrir o cerrar la puerta a ideologías extranjeras que cambiarían radicalmente la estructura didáctica, moral y los valores de la sociedad panameña. Repito, estamos a favor de la educación sexual basada en el respeto y el conocimiento del cuerpo humano, de acuerdo a la edad; que incentive los valores y la responsabilidad; que fomente el respeto a todos, sin menoscabo de su identidad sexual, pero sin la imposición de ideologías que chocan con principios cristianos.


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