El 27 de diciembre es el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias. Al cabo de casi dos años sumergidos en la pandemia de Covid-19 por el coronavirus SARS-CoV-2 y sus diversas variantes -la última de ellas, Ómicron-, esta vez la fecha tiene un significado especial. Mientras respondemos a la actual pandemia, es indispensable evaluar la preparación y respuesta nacional e internacional para identificar las fortalezas y debilidades en las medidas implementadas.
Tradicionalmente, la respuesta ante la pandemia se enfocaba en dos aspectos: la prevención y el control de brotes epidémicos. Así, la Covid-19 nos ha demostrado la importancia de fortalecer los programas de vigilancia epidemiológica y prevención a nivel global.
La aplicación de las herramientas genómicas y virológicas nos ha permitido en el Instituto Gorgas identificar nuevos virus en mosquitos, animales y humanos en nuestras selvas panameñas. Sin embargo, estos avances y descubrimientos científicos se han logrado durante investigaciones puntuales.
Ahora, considerando el impacto que la Covid-19 ha tenido en casi todos los aspectos de nuestra vida, podemos plantearnos un paso nuevo y más complejo. Ya es necesario el desarrollo de programas de vigilancia epidemiológica enfocados en el concepto de “Una sola salud”, que conjuguen la salud humana y animal y la tecnología, para anticipar y detectar tempranamente potenciales amenazas a la salud global.
Panamá cuenta con científicos y especialistas de primera categoría, comprometidos con la respuesta y control de la pandemia. En este sentido, la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología ha liderado iniciativas de capacitación a nivel de doctorado, que nos permitirá fortalecer las competencias en análisis matemáticos y epidemiológicos. Al respecto, un grupo de epidemiólogos nos hemos reunido para crear la primera sociedad panameña de epidemiología y modelamiento matemático. La Senacyt, por su parte, impulsa el desarrollo de centros de excelencia para la evaluación de vacunas y terapias novedosas.
La comunidad científica también ha identificado la necesidad de elaborar programas de comunicación de la ciencia, con el propósito de contrarrestar la creciente epidemia de la desinformación. Esta tarea requerirá, además, el aporte de disciplinas como la economía, la historia, la sociología, la antropología y las ciencias ambientales, consolidando y enriqueciendo en el proceso todas las capacidades científicas y tecnológicas que demanda la salud de Panamá.
Los autores son viróloga y epidemiólogo y virólogo, respectivamente
