Producto de la euforia que ha causado la reciente aprobación del uso del cannabis medicinal luego de un proceso largo de discusión, pareciera que en la Asamblea Nacional se han olvidado de la existencia de un segundo proyecto de ley relacionado con el desarrollo de la agroindustria del cannabis industrial, conocido como cáñamo, el cual de aprobarse traerá un tan esperado auge económico al sector agropecuario nacional.
Importante señalar que el cáñamo no es marihuana pues no tiene efectos psicoactivos. Estas son dos clases diferentes de una misma especie: la Cannabis Sativa. La marihuana es una sustancia controlada por tratados internacionales, en cuanto a su uso terapéutico y medicinal. El cáñamo, por el contrario, no. Este es un cultivo igual que cualquier otro (tomate, maíz, etc.) pero por su parecido visual con la marihuana requiere de una ley que los distinga, ya que la Ley No. 242 del 13 de octubre de 2021 “Que regula el uso medicinal y terapéutico del cannabis y sus derivados” no entra a regular el uso agrícola e industrial.
Es por esto que el 8 Octubre de 2019 se presentó junto con el proyecto de ley 153 de Cannabis Medicinal, hoy día Ley No. 242 de 13 de octubre de 2021, el proyecto de ley 323 “Por el cual se promueve el desarrollo de la Agroindustria del Cáñamo para impulsar el sector agropecuario nacional”. El primero quedó en la Comisión de Salud, aprobándose felizmente para los pacientes en tercer debate el 30 de agosto del 2021. El segundo, tristemente para los productores nacionales, lleva 26 meses estancado en la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos aún en espera de que inicie el primer debate.
Del cáñamo se obtiene materia prima de su flor, semillas, hojas y tallos para producir alimentos (para seres humanos y animales), bioplásticos, biodiesel, cosméticos, cuerdas, papel, pinturas, textiles, extracción de cannabinoides, productos terapéuticos entre otros. En Europa es cultivado en Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia, Hungría, Holanda, Polonia, Rumania, Slovenia, Ukrania, España, Portugal, Suiza; en Asia es cultivado en China, India, Nepal, Corea, Tailandia; Israel en el Medio Oriente; en América por Estados Unidos, Canadá, Colombia, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay, Argentina; en Oceanía por Australia, Nueva Zelanda y en África en Egipto.
El cáñamo además es un cultivo totalmente sostenible y representa una gran alternativa para promover una agricultura más verde y limpia; además de ser un excelente cultivo de rotación. Igualmente, el uso de bioplásticos y hormigón de cáñamo (hempcrete) como materiales de construcción ayuda a reducir enormemente la huella de carbono. Del cáñamo se saca un papel higiénico con un impacto mucho menor en el medio ambiente pues su ciclo de crecimiento es de 90 a 120 días vs los árboles se demoran años.
El potencial en la creación de nuevos empleos tanto en el agro como en la industria nacional es impresionante. Según el Centro de Investigación Económica y Social de Colombia se calcula que por hectárea sembrada se puede producir hasta 17 empleos. En una entrevista realizada al Presidente del Grupo Promotor de la Industria de Cannabis en la revista “Business Insider” México este afirma que se pueden llegar a general entre 100 mil y 250 mil empleos directos e indirectos en todo el país. Los empleos son muy variados: desde cultivar, que requiere habilidades generales agrícolas, hasta la venta de productos derivados de cáñamo que implica conocimientos de mercadeo. En el medio están aquellos relacionados a la cosecha, pos cosecha e industrialización que requerirá personal idóneo y entrenado; sin olvidar el rol fundamental de los científicos que trabajen en la estabilización de las semillas, en el diseño de nuevos productos, como en el desarrollo de nuevas tecnologías de cultivo e industrialización.
Por todo lo anterior, hago un llamado de atención, con el mayor de los respetos, para que la Comisión de Comercio y Asuntos Económicos inicie el Primer Debate el Proyecto de Ley No. 323 “Por el cual se promueve el desarrollo de la Agroindustria del Cáñamo para impulsar el sector agropecuario nacional” una vez empiece la próxima legislatura. Ya llevamos 26 meses de atrasó, y el país no puede esperar más, sobre todo el sector agropecuario. No nos olvidemos de él.
El autor es abogado y expresidente de la Cámara de Comercio
