Gestión del conocimiento

¡Quiero ser científica!

¡En Panamá se hace ciencia! Hay instituciones con las que cuenta el país en las que a diario se desarrollan nuevas investigaciones, como el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) y el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.

Es preocupante, no obstante, que el médico y científico Jorge Motta de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), indique que Panamá sólo cuenta con 0.15 investigadores por cada mil habitantes.

La realidad del estudio de las ciencias debe movernos a pensar. No es un tema de conversación hablar de cómo estudiar una carrera universitaria científica. La falta de información puede ser emocional y físicamente desgastante para los interesados e incidir en el bajo índice del alumnado existente y en la preocupante y creciente deserción en las carreras científicas año tras año. Quienes se deciden por carreras científicas, a menudo viven en sus 5 años de estudios, una serie de frustraciones y tensiones.

Están obligados a estudiar durante semanas, trasnocharse e, incluso, desgastan su salud física y mental. A menudo, se desvelan y abusan de la cafeína y pastillas para combatir el sueño, sólo para poder rendir más en sus estudios.

Poco más del 40% de nuestros estudiantes viven lejos de la sede de su universidad. A muchos de ellos les toca dejar a su familia para optar por un título universitario porque no es una novedad el hecho de que existe centralización de ciertas carreras en la educación superior. Pese a que la Universidad de Panamá y la Universidad Autónoma de Chiriquí ofrecen opciones afines en el área de las Ciencias Naturales y Exactas, el problema al que se enfrenta el alumnado es la falta de reactivos e implementos para desarrollar las experiencias de laboratorios adecuadamente, además de la poca empatía que algunos docentes presentan al enseñar. Todo ello hace más difícil el camino para quienes aspiran a convertirse en los científicos que Panamá necesita. ¿Cómo exigir más científicos con todos los obstáculos que existen?

“Yo Quiero ser Científico/a”, es una frase que debiera repetirse más a menudo como reflejo de las intenciones de una Juventud talentosa y comprometida con las ciencias.

SENACYT apoya con diversos programas la investigación juvenil de nuestro país. Es importante promover y dar a conocer esta iniciativa en cada provincia, para potenciar y mejorar la calidad de la educación científica en el país. Para ello, resulta esencial las bases de la educación científica desde primaria y secundaria. Es alarmante el bajo rendimiento en las ciencias básicas: matemática, biología, química y física y los pobres resultados en Ciencias Naturales en las Pruebas Crecer. Urge ofrecer más apoyo a los futuros investigadores de nuestro país, cultivar y cuidar el deseo y el sueño de los jóvenes de soñar con desempeñarse en estos campos. La prioridad inicia en garantizar una educación de calidad desde parvulario que favorezca las ciencias exactas . Hay que insistir en dar a conocer sus ideas y descubrimientos y enseñarles la importancia de la adecuada divulgación científica. Tengan presente que la ciencia que no se ve, no existe. ¡Hagamos que se vea, y mucho, el resultado del talento y capacidad de los investigadores panameños!

La autora es egresada del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana

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