Hace algunos años, mucho antes que se pudiera predecir la aparición de la pandemia de Covid-19, el movimiento antivacunas fue considerado por la OMS como uno de los retos más importantes que tendrían que enfrentar los diferentes sistemas de salud. Tengo la impresión que debido a la gran cantidad de información científica, junto a los buenos resultados de la vacunación, se le ha ido ganando terreno a este grupo de personas que rechazan la estrategia de vacunación. Es que, realmente, hay varias razones para confiar en ellas:
-Su historia. Desde finales del siglo XVIII, cuando Edward Jenner descubrió la primera vacuna, hasta estos tiempos, han demostrado tener un impacto importante en el descenso de la prevalencia de las enfermedades después de la aparición de la vacuna contra ellas (viruela, sarampión, polio, etc) y salvado cientos de millones de vidas. Todo esto se ha logrado con muy pocos efectos secundarios, de los cuales, la inmensa mayoría, son locales y transitorios.
- Estudios clínicos. Con la inmediatez y globalización de la información, mucha gente ha tenido acceso a las características y a los estudios clínicos que han demostrado el beneficio de las vacunas en la protección contra la covid-19 y otras enfermedades. El análisis de las vacunas pasa por varias fases muy exigentes y con una evaluación minuciosa de todos los efectos. Las conclusiones derivadas de estos estudios han demostrado beneficio de forma contundente. Por otro lado, las teorías conspirativas nunca han podido ser probadas e inclusive han sido causa de retiro de la idoneidad, por fraude, de algún autor.
- Su aprobación depende de entes científicos. Importante también es el hecho que la gente entiende ahora, que las autorizaciones de estas vacunas (y de los medicamentos) es responsabilidad de entes científicos-técnicos y no de instituciones comerciales o políticas. Definitivamente, éstas aprobaciones están basadas en ciencia y no en ideologías. Para ser aprobadas tienen que pasar por “filtros” rigurosos.
- Experiencia del equipo del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Particularmente, en Panamá, tenemos la fortuna de contar con un equipo idóneo, responsable y comprometido con la estrategia de vacunación. Esto ha sido demostrado a través de los años, superando elecciones y pasando a ser una política de Estado, que ha permitido que nuestro país tenga el Programa de Vacunación más completo de todo el continente. Además, se tiene un celo especial en el cuidado y almacenamiento de las mismas.
Estás son pues, en mi concepto, noticias para estar optimistas y poder terminar con la pandemia.
Aproveche estos beneficios y vacúnese una vez llegue el momento de hacerlo, de acuerdo a la fase que le corresponda.
Mientras esto ocurra y durante todo el proceso de vacunación, mantenga la práctica de las medidas preventivas conocidas, como lo son el distanciamiento físico, uso de mascarilla, pantalla facial y lavado de manos.
El autor es médico y fue Ministro de Salud