Año 2021. Nos encontramos con el sistema de pensiones de una gran parte de la población panameña, el Subsistema Exclusivamente de Beneficio Definido (SEBD), con un déficit de $65,000 millones, según un último informe técnico de la Junta Técnica Actuarial de la Caja de Seguro Social (CSS). Para poner en contexto esta cifra, comparémosla con el presupuesto general del Estado para el año 2021, el cual corresponde a $24,000 millones. Es decir, si destinásemos el total del presupuesto aprobado para el año 2021, sólo pudiéramos cubrir casi un 37% del déficit del sistema de pensiones. De igual manera, necesitaríamos 36 veces los aportes directos del Canal de Panamá ($2,889 millones) para hacer frente a la obligación de la CSS en favor de los pensionados.
Ante esto, el Gobierno Nacional, en conjunto con la Caja del Seguro Social, ha llamado a un diálogo a nivel nacional, con el fin de darle una solución a este problema que por muchos años hemos tenido, pero que como sociedad habíamos esquivado, a pesar de que el cáncer cada día se expande de manera muy peligrosa.
Sin embargo, veo con mucha preocupación las posiciones, a mi juicio tibias, que han tomado diversos actores políticos involucrados en el diálogo, como lo es evitar a toda costa que se tomen medidas paramétricas (aumento de la densidad de cuotas, subir la edad de la jubilación, aumento de la cuota obrero patronal, entre otras) para poder hacerle frente al inmenso déficit que tiene el sistema de pensiones de Panamá.
Se ha propuesto fusionar el Sistema de Beneficio Definido con el Subsistema Mixto, de manera que se regresaría al sistema supuestamente “solidario” que existía antes de la reforma de 2005. Sin embargo, con esta medida estaríamos haciendo responsables a los jóvenes que forman parte del Subsistema Mixto a pagar el mal manejo y el costo de un sistema mal estructurado, exacerbando aún mas el problema deficitario que tenemos, sin la certeza de que el mismo pueda ser sostenible a corto, mediano y largo plazo.
Como prueba de que el Sistema de Beneficio Definido, al que se quiere volver en su totalidad, está destinado al fracaso, se puede observar su situación actual. Los estudios actuariales realizados recientemente demuestran que cada vez hay más personas jubilándose, con una expectativa de vida mucho mayor al de la edad de jubilación, y menos personas cotizando, especialmente con la situación laboral creada por la crisis económica surgida a raíz de la pandemia.
Al tener menos personas cotizando, se reduce la disponibilidad de fondos para cubrir las pensiones de los jubilados, de manera que se aumentaría en cantidades astronómicas el hueco deficitario del Seguro Social, y llegará un momento en donde no se podrán pagar las pensiones de ninguna persona en Panamá.
Este tipo de acercamientos al problema del Seguro Social demuestra la necesidad por parte de algunos de buscar rápidas y milagrosas soluciones a problemas que se han venido creando por varios años y décadas. Como sociedad, debemos dejar de tener una actitud infantil ante los problemas nacionales y entender de una vez por todas que para lograr resolver los problemas se requiere de compromiso y, sobre todo, sacrificio.
Mucho se puede discutir de cómo llegamos hasta aquí. Podemos buscar responsables directos del problema, pero la realidad es que el problema existe y hay que resolverlo de una vez por todas con medidas contundentes. Y para esto debemos tener la suficiente madurez como sociedad de entender que el sacrificio que hay que realizar, como puede ser el aumento de la edad de jubilación, el aumento de cuotas o una combinación de ambas, es un sacrificio que quizás pueda hacernos sufrir a corto plazo, pero que a largo plazo podríamos tener un sistema de pensiones equilibrado y justo para los panameños.
De lo contrario, podríamos estar abocándonos a un sufrimiento crónico y constante que nos hará pagar unas consecuencias muy caras como país. Recientemente ya vimos los efectos de no querer tomar medidas contundentes con la CSS, como lo fue la rebaja del grado de inversión por parte de Fitch, en donde señalaron en sus motivos la falta de compromiso por parte del Estado de tomar medidas paramétricas para hacerle frente al déficit del sistema de pensiones.
En virtud de lo anterior, hago un llamado a todos los actores políticos a que adquieran ese compromiso histórico que el país pide a gritos y que tengan la madurez política necesaria. Ya hace mas de 20 años tuvimos el gran éxito que fue el diálogo de “Panamá 2000”, en donde todos los sectores políticos del país acordaron tomar las medidas que hoy hacen que la administración del Canal de Panamá sea motivo de orgullo para nosotros. Imitemos ese ejemplo.
El autor es abogado, especialista en derecho tributario