La más significativa obra en el orden de lo político en la historia de nuestro país, lo constituye la creación del Estado federal de Panamá (1855-1885) durante nuestra vida departamental grancolombiana. En sus 30 años de existencia se logró pasar de 2 a 7 provincias constitutivas del Estado federal; la convivencia mejoró en todos los sentidos, al punto que los gobiernos colombianos que nos habían sumido en el abandono y la pobreza, sintieron “envidia” de los cambios progresistas que se gestaron en el nuevo departamento y decidieron acabar con el Estado federal de Panamá, creando en su lugar el Departamento Nacional, de poca existencia, para sumirnos luego y por segunda vez, en el olvido, el abandono y la pobreza, con lo cual la visión del creador y gestor del Estado federal, el doctor Justo Arosemena, se vio interrumpida y abandonada... ¿para siempre?
Esta visión de Arosemena, pionera en la región, tuvo necesariamente que llevarlo a plantearse la necesidad de construir un Estado democrático, representativo, participativo y solidario, en donde los ciudadanos, desde sus comunidades organizadas, logren una participación que contribuya al desarrollo y crecimiento de la población, que Colombia no supo darnos. Es desde esta visión de un estadista, que me permito proponer la refundación de un Estado Federal Republicano, que apunte a una concepción ideológica autónoma, participativa, social y comunitaria, que rompa los esquemas de una república heredera de las clases políticas y económicas dominantes del colonialismo y de los sistemas neoliberal del capitalismo salvaje y del socialismo del siglo 21 inhumano y ateo, decimonónicos.
Hablemos, pues, de un Estado Federal Republicano y de sus tres gobiernos, representativos de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial; hablemos de un Estado Federal con gobiernos autónomos, políticamente integrados, participativos y solidarios: el gobierno federal, los gobiernos estatales provinciales y los gobiernos municipales o locales. Todos ellos representados, respectivamente, por el presidente de la República, por el gobernador del Estado provincia y por el alcalde del distrito, elegidos por el voto directo de los ciudadanos de la circunscripción respectiva y sin derecho a ser reelegidos. De la misma forma serían elegidos, alternadamente, los legisladores, senadores o diputados de los parlamentos, los magistrados de las Cortes y los concejales.
Un Estado Federal Republicano integrado por 10 Estados provincias y tres Estados provincias comarcas, todos con sus distritos. En donde los 13 Estados provincias se constituyen en regiones autónomas y los municipios en unidades políticas descentralizadas para el ejercicio de un proceso democrático participativo, comunitario y responsable, donde se garantice el ejercicio de las libertades ciudadanas.
El autor es doctor en pedagogía
