De niño, me enseñaron una canción infantil muy divertida de la argentina María Elena Walsh llamada como el artículo de hoy. En esta, describía las cosas más increíbles que ocurrían en ese misterioso reino donde todo era lo contrario a lo esperado. Nos hablaba de peces voladores, chimpancés invisibles, pájaros nadadores, bebés barbudos, perros que retaban la fuerza de gravedad y hasta gatos angloparlantes.
Estas contradicciones a la lógica, le vienen a uno a la mente cuando analiza lo que ocurre en nuestro querido Panamá del siglo XXI. La colección de absurdos que nos invaden, cual hordas de duendes malintencionados, me hace pensar que, como decía un compañero que tuve en la universidad, si Panamá no hubiera existido, la hubiera inventado Walt Disney para alguna de sus comedias. Pero, revisemos algunas de nuestras realidades que harían sufrir de envidia al más inventor de los cerebros infantiles, sin detenernos en detalles menores como que hay un puente por donde nadie pasa, se guarda el dinero en la nevera, se nombra a un dentista de director de tránsito, hicimos un paso elevado que no se puede inaugurar por miedo a que se caiga si alguien estornuda durante la inauguración, hay funcionarios que trabajan en dos lugares sin ir a ninguno, y contamos con un Comité Olímpico con irregularidades tan regulares que demoran cinco años en descubrirlas.
El Seguro Social está en una terrible crisis que todos y nadie quieren realmente solucionar. En una esquina el Gobierno, que discute la ley después de aprobarla. Como todo el mundo se sintió burlado por su irresponsable actitud, colocaron la carreta delante de los bueyes e inician un mes después un diálogo desfasado donde evidentemente están tratando de consumir el tiempo para mantener la misma Ley 17 con la excusa de que "nadie pudo ponerse de acuerdo cuando tuvieron la oportunidad". En la otra esquina, está el FRENADESSO (parido por el gobierno gracias a su falta de pericia) quienes han visto en la oposición a esta ley la excusa para crear una plataforma política cuyo éxito depende de que el país se hunda. Si el Seguro Social quiebra por completo y no se pagan más jubilaciones ni se da más atención médica, habrá la excusa perfecta para crear ese paraíso comunista que tanto han añorado sin ningún tipo de oportunidad electoral. Mientras tanto, los ciudadanos vemos cómo el diálogo sigue estancado mientras pasan los dichosos 90 días que se han convertido en la cuenta regresiva para activar la silla eléctrica donde nos tienen sentados a todos.
Otra de nuestras curiosidades es que ya comenzó la campaña presidencial de 2009. Por favor, no nos sometan a esto cuando aún no nos hemos recuperado de las mentiras de la anterior, cuyas consecuencias estamos ahora padeciendo. Esas mentiras incluyen: más empleo con "necesidad de reducir la planilla", más seguridad donde hasta los futbolistas usan metralletas y cero corrupción vendiendo exoneraciones. Por el lado del Gobierno, ya aparecen en el horizonte algunos potenciales candidatos. Uno está convencido que nunca ha existido en la historia de la humanidad alguien más capaz que él para ese, ni para ningún otro cargo que pueda ser ocupado por un ser humano. Las dudas que pudieran existir sobre sus ejecutorias previas son invariablemente contrarrestadas por una combinación de ‘embistes’ (vacunos o caprinos) con ocasionales salidas por el burladero que se han inventado en Nicaragua o por los oficiosos peones panameños que, desde sus puestos judiciales, asisten al toro y no a los toreros. Pero si por el PRD llueve, por la oposición no escampa. Dos de los "presidenciables" se han enfrascado en una curiosa batalla donde ninguno de los dos cuenta con ejércitos ni soldados que dirigir. Viene a ser como si la guerra del desierto en África la hubieran decidido a escupitajos Patton y Rommell al terminar la Primera Guerra Mundial en 1918. Mientras, los beneficiarios de las torpezas del último quinquenio se pelean a ver quién llega a ser el "buque insignia" de una flota que yace en el fondo del mar.
Y para rematar, los "padres de la patria" (que hacen añorar la orfandad como concepto) se siguen esforzando cada día por mejorar las cosas. Uno de ellos, sacaba licor y cigarrillos "para su comunidad", aparentemente convencido de que también estaban exonerados. Otros, se han dado a la tarea de comprar, libres de impuestos, carritos que van a parar a garajes que ni siquiera quedan en sus circuitos. Mientras, el sollozante director del circo se luce sugiriendo que los magistrados de la corte (especialistas en "fallos") puedan permanecer otros 10 años en sus cargos. Debe ser que, como intuye que a muchos de sus colegas nunca volverán a elegirlos con votos, si un presidente los nombra en el que fuera su cargo pre-invasión, pudieran permanecer 20 años más chupando de la ubre del estado como hasta ahora.
A estos absurdos, podemos sumarle deprimentes o patéticos personajes que, en su megalomanía o egocentrismo, nos inundan con terminología o retórica que hacen de sus intervenciones o apariciones públicas, un discurso o disertación totalmente incomprensible o incoherente para cualquier persona o ciudadano medianamente sensato o inteligente.
En fin, estas contradicciones panameñas pudieran rematarse con un fragmento de la mencionada canción. "He escuchado que en el reino del revés / todo un año dura un mes"… Ojalá esto pudiera aplicarse a los próximos cuatro años que tenemos por delante.
