Igual que seis anteriores, Cortizo caminaba imponente unas vitales primeras horas de su reloj político. Su prestigio aceitaba llevar decisiones a la práctica. Todos los presidentes comparten aquella euforia electoral inicial de ser mejor que el anterior. Hasta junio aquél hablaba del “gran equipo alineado”.
Vivían la ilusión que el tiempo sobraba, hasta que los sobreprecios aceleraron el crono político.
El tiempo de colaboración ciudadana de pronto cambió a confrontación. Una insatisfacción ya viene incinerando a unos demasiado cercanos a la vela del poder, a pesar que nuestro Presidente contrapesa con bolsas, bonos y préstamos.
El Gabinete, hasta junio, no reparaba en fisuras por intereses entre clanes, hasta presenciar estupefacto un despido de Turner. Éste ejemplifica cómo un tesoro de la credibilidad y otros beneficios apuntan más hacia unos iguales, que a otros igualados. En julio, la solidaridad grupal inicial cae herida por la feroz competencia individualista.
Durante la transición, Cortizo nunca identificó como desafíos, gobernar y planear. Cómodamente confió, podían traslaparse de su experiencia política y la capacidad gerencial del equipo. Pero, en esta crisis, evidencian poca pertinencia para decidir sorteando pailazos por sobreprecios.
No cabe dudas, el Presidente consulta. Gabinete y Consejo Económico aprueban contratos millonarios que, en tiempos de cooperación operarían apenas cual disyuntivas rutinarias. Desmontar media docena en tiempos de confrontación evidencia improvisación e inhabilidad en viabilizar, al menos, su puesta en ejecución.
Ambos grupos desquitan responsabilidad asumiendo una inocencia acrítica desentendida del detectar amenazas. Tampoco calculan, trasladarían el costo al único modelo vigente desempolvado este sábado en Chiriquí, el del superhéroe mecha-corta.
El Presidente termina encajando aquel manoseado desgaste que intenta derivar a Turner. Cualquiera pensaría, atacaría semejante dilema con estrategia para tiempos de confrontación. Anuncia rearmar una oficina… de planificación económica.
Imaginan gobernar para un pueblo que sigue aplaudiendo al héroe y su gran equipo. Resisten el ajuste de un reloj atascado en la etapa de colaboración. Prefieren sospechar golpismo en quienes sugieren ponerlo en hora.
El autor es investigador y formador político