Sociedad

Resentimiento social (rs-20): la peligrosa mutación de la Covid-19

¿Qué es “vivir bien”? Respondiendo a esta pregunta en su estado más puro y básico, para vivir bien una persona o familia debe tener: Salud, ingresos suficientes y confianza en el futuro, o dicho de otra manera, ser gente sana, próspera y positiva.

El gran problema con la Covid- 19 o coronavirus, es que esta calamidad ha atacado simultáneamente en los tres frentes: Está enfermando al país, creando una grave crisis económica y generando en la sociedad una gran incertidumbre, temor y desconfianza en el futuro. No nos engañemos, nunca habíamos experimentado algo así y estamos, todos (gobierno, empresas y ciudadanos) aprendiendo sobre la marcha y a los golpes.

Esta coyuntura es terreno fértil para que otro virus (aún más peligroso y contagioso que el actual) infecte nuestra sociedad: El resentimiento social o como le he puesto, RS-20.

El RS-20 juega con las penurias humanas y económicas de la gente y culpa “al poder económico” (que puede ser desde personas, empresas, hasta escuelas privadas y mil cosas más) de todo lo malo que está pasando. Incluso a veces ese señalamiento de culpa viene acompañado con sentimiento xenofóbico y/o racista, lo cual lo convierte en una versión aún más peligrosa del mismo.

La realidad, es que la Covid-19 llegó a Panamá y se propagó. Punto. Nadie lo trajo intencionalmente y estamos trabajando como país (gobierno y sociedad) lo mejor posible para enfrentarlo y ganarle la batalla. Así como el coronavirus no es culpa del gobierno ni es culpa de los ciudadanos, tampoco es culpa de la empresa privada.

¿Tiene el RS-20 cura? Afortunadamente, hay tratamiento y vacuna.

El tratamiento tiene 3 componentes: Aceptación, transición y recuperación.

Comencemos todos por aceptar que la situación actual no nos gusta, pero no es culpa de nadie. Estamos todos juntos en esto y todos juntos saldremos de esto. Se debe mantener a la población informada de todo el proceso y los pasos que se han dado. La población debe entender que al ser una situación irregular, habrá aciertos y desaciertos en el proceso.

En la transición durante este difícil periodo, el gobierno debe destinar los fondos necesarios para sobrellevar la situación de la mejor manera, evitando que la crisis económica se convierta en una crisis social-humanitaria. Durante este tiempo el estado debe tener un rol preponderante en la economía del país ya sea mediante ayuda económica directa y/o inversiones. Igualmente se debe ser implacable en el mantenimiento de la ley y el orden en el país, en todos los aspectos. Es importante señalar que cualquier acción extraordinaria que tome el Estado debe estar consensuada con la sociedad y debe tener carácter focalizado y temporal.

Finalmente, se debe hacer un gran acuerdo nacional por consenso para la recuperación económica,en el que cada quien tendrá un rol que jugar. Se deben hacer los cambios estructurales tan necesarios a nuestra legislación (social, económica, tributaria, laboral, migratoria, etc. ) para que el sector privado pueda recuperarse lo más rápido posible y liderar la recuperación económica del país. El Estado será un facilitador en esta etapa más que un ejecutor dando incentivos a la inversión local y extranjera, facilitando trámites, apoyando las pequeñas y medianas empresas, reduciendo impuestos a empresas, asalariados e independientes, e irá eliminando su intervención en la economía a medida que el sector privado se vaya recuperando. En la medida que la situación de las empresas vaya mejorando, igualmente mejorará la situación de sus trabajadores.

En cuanto a la vacuna, aunque existe, es un proceso más largo, pero no por eso menos importante. Se llama Educación.

La modernización, transformación, reingeniería total (o como le quieran llamar) de nuestro sistema educativo es una tarea no solo pendiente, sino urgente que tenemos como país. No debemos demorarla más. Antes era importante. Ahora es importante y urgente.

El RS-20 nace por malas intenciones, pero se contagia por ignorancia. En la medida que tengamos una sociedad más y mejor educada podremos impedir la propagación de este mal y con una población libre de resentimiento social podremos enfrentar mejor cualquier reto que se nos presente en el futuro.

El autor es miembro de la Fundación Libertad

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