Con el objetivo de desperdigar la cultura musical por una parte del territorio nacional, la Fundación Sinfonía Concertante comienza desde el 3 de enero su Camerata Alfredo de Saint Malo, que además de dar conciertos y talleres, sirve como una oportunidad de convivencia entre músicos nacionales y extranjeros.
Arribando a su tercera edición, los ocho componentes del grupo este año serán los hermanos Luis, Isaac y Paula Casal, los hermanos Ángel y Diomedes Díaz, Catalina Calderón, Graciela Núñez y Melanie Taylor.
El punto de partida será el 3 de enero en la iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, de Calle 50, en la que a partir de las 8:00 p.m. comenzará a sonar la música de cámara.
A la misma hora, pero del 4 de enero, le llega el turno a la iglesia de San José, en El Valle de Antón.
El primer taller tendrá lugar en Natá de los Caballeros el día 5, en un lugar aún por precisar. En estas clases magistrales, explica Luis Casal, uno de los organizadores, se profundizará de forma pedagógica en todos los instrumentos que componen una ejecución, como el violín o el violonchelo; se darán además técnicas y se enseñará musicoterapia.
El Día de Reyes serán recibidos en el Centro Regional Universitario de Azuero, en Chitré, en esta ocasión a las 7:30 p.m., llegando definitivamente el 7 de enero a Panamá, donde, así como espectáculos didácticos, impartirán un taller para los niños de la Red Orquestal de Aguas de El Chorrillo, programa de inmersión musical que la fundación mantiene en áreas de bajo nivel socieconómico. Esto será en el Museo Antropológico Reino Torres de Araúz a las 2:00 p.m.
La Camerata será clausurada el 8 de enero, con un concierto a las 8:00 p.m. en el Teatro Anita Villalaz.
Para los conciertos se pide una donación, según lo que cada persona pueda aportar. No exigen entrada como tal debido a que es consciente, apunta Casal, de que si la gente no va a los teatros el resto del año es porque no tiene con qué sufragarlo.
Cada gala durará unos 53 minutos, indica Casal, y se interpretarán obras como el Divertimento K 136, de Mozart; el Concierto para dos violines en La menor y el Concierto para cuatro violines en Sí menor, ambos de Vivaldi, y para terminar, La Primavera, que forma parte de las Las estaciones Porteñas, de Astor Piazzolla.
El organizador también incide en la búsqueda de generar un impacto social a través de notas y compases en lugares que no forman parte de los círculos musicales habituales. Por este motivo, el grueso de estos eventos tiene lugar en iglesias y espacios comunitarios, para “romper la barrera del costo”, puntualiza Casal.
Para la siguiente Camerata Alfredo de Saint Malo, sostiene Casal, se plantea cambiar las fechas, extremo motivado por la dificultad y mayor precio de desplazamiento y alojamiento en esta época del año, pero sin renunciar a su objetivo social.

