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Desafíos

Semana Santa llena de esperanza

¡Nos mueve la esperanza! El año pasado vivimos una Semana Santa muy probada y dura, debido a la devastación social, económica, psicológica y sobre todo espiritual que causó (y aún hoy) el coronavirus en todo el mundo, de modo particular en Panamá.

Las grandes puertas de nuestros templos se cerraron para abrirse las virtuales, a fin de ofrecer una vía a las personas que deseaban vivir fervientemente los días santos; en medio de tanto miedo e incertidumbre. De hecho se hizo énfasis en la “Iglesia doméstica”, o sea, la familia; revalorando el “hogar como lugar privilegiado de encuentro con Dios”, a través de la estadía activa, sana convivencia y unión en la oración.

Hoy comprendemos qué significan las palabras: “Yo hago nuevas todas las cosas” (Ap. 21, 5), o sea, con las circunstancias y cumpliendo con el mandato del Señor, encontramos nuevos caminos para seguir anunciando el mensaje de Jesús. Bajo la acción del Espíritu Santo, la imaginación y la creatividad fueron instrumentos necesarios.

Hemos visto una evangelización nueva en su ardor, métodos, estilo y expresión, empleando también la audacia en utilizar los medios, para que la fuerza de la Palabra de Dios llegue al centro del corazón de la persona y de nuestra sociedad sedienta de Dios.

Ha sido y es un tiempo de esperanza, en el que se ha empleado los recursos tecnológicos que el ingenio humano ha creado, aprovechándolos para la gloria de Dios, y consuelo de los fieles (Isaías 40,1).

En esta nueva Semana Santa, con todo lo aprendido (orden, distanciamiento, normas de urbanidad, normas de higiene, la paciencia y amabilidad en la atención) nos sentimos preparados para celebrar con júbilo y gozo estas fiestas pascuales, que son el centro de la cristiandad.

No olvidemos que debemos vivir estos días con una verdadera y sincera conversión del corazón. Dejar la mundanidad, el pecado y abrazar la santidad y coherencia. Cada uno debe examinarse interiormente: ¿cómo ha sido mi relación personal y de amistad con el Señor? ¿He vivido por vivir sin Dios? ¿Es una Semana Santa más? ¿Me animo a aprovechar esta oportunidad para renacer a una vida nueva en Cristo? Para ser un hombre nuevo, una mujer nueva, debemos llenarnos de Esperanza: ser cristianos esperanzados con una Fe firme puesta en la Cruz de nuestro Señor.

Les regalo unas recomendaciones para sacar el mejor fruto en esta semana mayor. Una buena confesión: volver a la amistad con Dios reconociendo los propios pecados ante el sacerdote, que es Cristo misericordioso. Comulgar: una vez perdonado, recibir el Cuerpo y la Sangre de Jesús para que nos fortalezca y acompañe cada día. Orar en familia: el padre de familia o quien sea creyente, tome su rol e invite a otros a dialogar con el Señor, para que haya paz y afecto en casa. Por último, leer y reflexionar personalmente la vida de Jesucristo en la Biblia.

Cuidemos nuestra salud. Deseo a todos una hermosa Semana Santa y una Feliz Pascua en el Señor.

El autor es sacerdote


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