Para miles de pescadores en el Golfo de México fue un nuevo golpe a su fuente de ingresos. Las autoridades responsables de Washington ampliaron la zona prohibida a la pesca en las aguas costeras. Ahora son tabú unos 120 mil kilómetros cuadrados, y además, esto tal vez sea sólo el principio.
Probablemente será necesario durante décadas controlar animales y plantas marinos por posible contaminación de petróleo, advierte ya ahora la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. El petróleo contiene sustancias químicas que en caso de ser consumidas en altas concentraciones podrían causar cáncer. Hasta ahora los estudios no han detectado acumulaciones tan peligrosas, aunque eso puede, claro, cambiar: las buenas noticias en esta marea negra son escasas.
Hoy jueves se cumplen cuatro semanas desde que la plataforma Deepwater Horizon se hundió, desencadenando una fuga masiva de crudo hacia el mar. Desde entonces la petrolera británica BP intenta una y otra vez con nuevos medios encauzar la fuga a mil 500 metros de profundidad y contener la mancha de petróleo sobre la superficie del agua.
Como primer rayo de esperanza se logró introducir un tubo en el ducto dañado por el que se fugaba la mayor parte del crudo. Desde entonces una parte del petróleo puede ser aspirado, como con una pajilla, y recogido en un barco. Como próximo paso, la BP quiere cerrar con lodo y cemento el agujero de perforación. Pero las esperanzas en Estados Unidos de que de este modo se logre un verdadero sellado son escasas.
Tras la reiterada sucesión de malas noticias, son cada vez menos los estadounidenses que confían en que los expertos logren controlar el problema, por lo menos no antes de que se cumpla el worst case scenario, o peor caso posible. Eso implicaría que el petróleo siga saliendo con toda la fuerza de de ambas fugas en el fondo marino. Hasta que tal vez a principios de agosto se logre aliviar el principal agujero de perforación con ayuda de ductos accesorios y así taponarla.
Nadie sabe exactamente cuánto petróleo se está vertiendo por día. Las estimaciones de expertos independientes y las de BP difieren considerablemente: según la compañía, se trataría de 700 toneladas diarias hasta hace pocos días. Ahora, gracias a la “pajilla” en el tubo de subida, el volumen se reduciría en dos quintos, lo que resultaría en 420 toneladas diarias. Científicos como Steve Wereley, de la Universidad de Purdue, sostienen que esas cifras son una enorme subestimación. Por lo menos 14 veces esa cantidad se ha vertido diariamente al agua desde el 22 de abril, opinó el profesor tras analizar videos submarinos.