Fernando Vallejo
La señora muerte es de lo más justa. Persigue a los pobres y a los ricos, a los inteligentes y a los estúpidos, a los famosos y a los don nadie. Nuestro encuentro con esa dama luminosa y sombría es inevitable, inapelable. Llega y punto. No hay salida ni escondite posible. No hay forma de comprarla o de evadirla. Te atrapa y te abraza y luego te vas para arriba o para abajo o para ningún lado, pero de esta tierra te marchas y ya.
De esa presencia que está en todas partes y que se esconde detrás de la vejez, las enfermedades y las bombas es de la que habla Fernado Vallejo en su novela autobiográfica “El don de la vida” (Alfaguara).
Al principio parece que este colombiano, que no conoce la pena ni el miedo a compartirlo todo con sus lectores, te hablará de su agitada vida intelectual y sexual, de sus lides de provocador nato y de enamorador incansable en Medellín, Roma y México D.F., pero al final hace eso y mucho más porque se encarga de recordarnos nuestra endeble condición mortal, de que hoy estás aquí y mañana quién sabe.
Si usted se asombra fácilmente o casi cualquier cosa lo incomoda o si hay muchas situaciones que le producen sonrojo (en especial las vinculadas con las relaciones sexuales, los amores enfermizos y la brutalidad humana) o su moral le aconseja que hay lecturas prohibidas, esta obra debe evitarla bastante porque está hecha para lectores kamikaze, para los que se enfrentan sin prejuicios a textos, incluso aquellos que quizás puedan causarle dolor de conciencia o de corazón.
Del Autor:
Nació en Medellín, pero esta ciudad colombiana le pareció pequeña para sus planes literarios y decidió residir en México, porque por allá se siente más en libertad. Estudió cine en el Centro Experimental de Cinematografía de Roma. Incendiarios libros suyos son “La Virgen de los sicarios”, “El desbarrancadero” y “Mi hermano el alcalde”. Ha publicado además biografías de los poetas colombianos Porfirio Barba Jacob y José Asunción Silva.
