El Estado, por intermedio de la autoridad sanitaria competente, debe impulsar políticas públicas para salvaguardar la vida de la población, y una de estas podría ser que todo aquel paciente dado de alta por la Covid- 19, debería donar las plaquetas de sangre antes de abandonar los hospitales públicos, y no dejar esa importante decisión, simplemente a su libre arbitrio.
Si científicamente se ha comprobado que estas plaquetas contienen los anticuerpos que salvan la vida de un alto porcentaje de enfermos contagiados por el letal virus, no vemos ningún impedimento, desde el punto de vista sanitario ni legal, para que dicha extracción pueda realizarse, aunque debe respetarse la voluntad de aquellas corrientes religiosas que se opongan a este procedimiento.
No obstante, sería pertinente que la autoridad rectora en materia sanitaria, a través de su equipo legal, preparara un texto que se eleve a rango de decreto, para que la donación de las plaquetas constituya un deber ciudadano, y que su extracción pueda hacerse efectiva antes de que el sanado abandone el hospital, debido al temor comprensible que siente de regresar al nosocomio.
Aún estamos a tiempo de salvar muchas vidas y reiteramos que las autoridades del gobierno tienen el deber de poner en práctica políticas sanitarias rápidas, urgentes y efectivas, para garantizar la vida de su población, toda vez se trata del bien más preciado y de orden público que debe proteger y asegurar el Estado.
La verdadera solidaridad comienza con ayudarnos unos a otros, principalmente en las circunstancias más difíciles de la vida.
El autor es abogado