El sol pinta nuestros cuerpos

Es un escenario misterioso: Cuando termina el verano, las rubias que fueron a la playa no tienen su cabello café para que combine con su piel bronceada. Y es que la piel y el cabello son muy diferentes. La piel es un órgano vivo -capa tras capa de células vivas, alimentadas por pequeños vasos sanguíneos. Esparcidas por las células de piel normales se encuentran unas células con forma de pulpo llamadas melanocitos. Estas células fabrican el pigmento llamado melanina, que le da a la piel su color. Nuestros padres determinan el color de la piel con el que nacemos. Mientras más oscura sea su piel, más oscura será la nuestra. Pero la piel se oscurece aún más si es expuesta al sol.

La luz del sol viene en muchas frecuencias. La luz visible tiene frecuencia media. La luz de menor frecuencia y de mayor frecuencia es invisible. La luz ultravioleta (UV) es de alta frecuencia, y esta luz es la principal causante del oscurecimiento de la piel.

La piel se oscurece para proteger al cuerpo de los efectos dañinos de la radiación de la luz ultravioleta. Primero, las células de la piel que están muertas en la superficie absorben parte de la radiación. Luego los melanocitos empiezan a producir melanina adicional, la cual también absorbe rayos UV. Mientras más rayos UV recibamos, se acumula más melanina, haciendo que nuestra piel se oscurezca.

Pero incluso un bronceado profundo absorbe solo la mitad de los rayos UV para evitar que penetre la piel. Y las personas con piel muy clara tienden a quemarse en lugar de broncearse. En resumidas cuentas, un bronceado es señal de una piel dañada por el sol, una exposición excesiva a luz UV que puede desembocar en cáncer de piel, aun en los años de la adolescencia.

Toquemos el tema del cabello: a diferencia de la piel, el cabello no es un tejido vivo. El cabello está compuesto de keratina, la proteína que también se forma en las uñas de los dedos, y en los cuernos de los animales. El cabello crece de la piel viva; adquiere su color de la melanina producida en la piel y en sus raíces. El cabello no puede producir melanina.

Cuando el cabello es expuesto a la radiación solar, tiende a volverse más claro, al igual que los huesos en el desierto, porque la radiación UV causa una reacción química en el cabello que destruye la melanina que fue depositada previamente por el cráneo. Así que el cabello se decolora, a pesar de que la piel se oscurezca.

Las telas tampoco son un tejido vivo, y los pigmentos que les dan su color se destruyen con la luz UV.

La madera también cambia de color con la radiación del sol. Algunas maderas se decoloran con el tiempo. Pero muchas otras se vuelven más oscuras. Los muebles hechos con madera de cerezo se oscurecerán si son expuestos a la luz del sol, a medida que la resina en la madera reacciona con la luz UV. En cierto sentido, la madera se está bronceando. Y así como un traje de baño deja líneas en la piel bronceada, la madera de cerezo adquiere líneas por los objetos que permanecen en su superficie.

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