Político

Sombras son la gente...

Catalino (Tite) Curet Alonso, reconocido compositor puertorriqueño fallecido el 5 de agosto de 2003, tiene entre sus obras, una canción intitulada Plantación Adentro, que, sin lugar a dudas, reproduce la grave crisis que estamos viviendo los panameños desde hace décadas. La letra narra la tragedia de un indio (Camilo Manrique) asesinado a palos por un capataz (mayoral) en una plantación de café en Puerto Rico, donde toda la gente que allí trabaja son sombras nada más.

Una sombra es una zona de oscuridad, donde la luz la obstaculiza o esconde dejando un tono negruzco como una arboleda. Ocupa todo el espacio detrás de un objeto, es más, es el mismísimo objeto opaco con o sin una fuente de luz frente a él. La sección eficaz de una sombra es una silueta bidimensional o una proyección invertida del objeto que aspira la luz. Existen grados intermedios de sombra y luz entre las superficies completamente iluminadas y la completa oscuridad: la penumbra.

Y la letra de la canción nos viene al pelo, porque para la corrupta casta política nacional, donde quienes conducen los tres órganos del Estado, actúan como mayorales, los ciudadanos hemos sido transformados en sombras. Con una muchedumbre que no reacciona, no se opone, no protesta por las injusticias, los abusos y arbitrariedades, los embustes y simulaciones, los latrocinios y que tolera y consiente las infamias que absolutamente todos los partidos políticos arribados al poder cometen desde que emergimos como nación, definitivamente llegamos a la conclusión que al igual que narra la canción aludida, sombras son la gente nada más.

Y tomamos en cuenta que las personas se pueden clasificar según su personalidad y los rasgos que la componen, no cabe la menor duda de que todos debemos ser identificados con el indio Camilo Manrique, los asesinados por un perverso sistema penitenciario, un órgano de seguridad social convertido en cámaras de muerte, jueces y fiscales que actúan como verdugos o sicarios, que la gente muera de inanición, falta de atención médica o producto de la delincuencia en las calles es natural. Seremos enterrados sin llorar y no esperemos más que una tumba con una cruz de palo.

Para los políticos, esto es una finca. Una plantación donde lo único que se extrae es dinero, bien o mal habido. A cambio de sobornos, han vendido todas nuestras riquezas naturales y el medio ambiente (agua, tierras, minerales, el espectro radioeléctrico, el espacio vital, etc.), por recibir sobornos nos han endeudado hasta el tuétano. Ello nos ha dado como resultado que tengamos diferentes tipos de sombras, según el tipo de persona que la proyecte.

Tal como existen diferentes formas de ser, también hay diferentes tipos de sombra que reflejan los trastornos de la personalidad de quienes las proyectan y que resultan peligrosos y dañinos.

Y entre las más oscuras, tenemos, en primer plano, la que proyecta el lumpenproletariado, formado por los elementos degradados, y desclasados de nuestra población, que subsisten gracias al populismo, clientelismo y a las migajas que les da la partidocracia, integrada por los mayorales en esta plantación adentro.

El segundo grupo de las sombras tenebrosas, los tenemos en los maquiavélicos, que son excelentes manipuladores y que no conocen límites a la hora de conseguir lo que quieren; fácilmente convencen al resto para que actúen, incluso, de forma ilegal, para cumplir con lo que quieran, tal como si fuesen peones descartables en un juego de ajedrez.

Luego sigue el sector que es el más peligroso de todos: los sicópatas, los sociópatas y los sádicos, que se caracterizan por su crueldad y no solo la falta de empatía con el sufrimiento del otro, sino que también disfrutan del mal ajeno; el sádico disfruta de provocar la mayor cantidad de sufrimiento en el otro y a mayor nivel de crueldad, mucho mejor. Su diferencia con respecto a los sicópatas y sociópatas es que los sádicos no son impulsivos. Las personas que proyectan estas perturbadoras sombras buscan pertenecer a grupos o tener empleos en los que tengan un poder sobre la aplicación de control y violencia sobre otros.

No es necesario reunir todos los rasgos para pertenecer a uno de estos grupos de personalidades oscuras, ya que, como todo, en la psicología humana se presenta en diversos grados y no todos alcanzan el nivel más dañino y peligroso.

Pero ha llegado la hora de que reflexionemos, que si seguimos como vamos, en brevísimo término, y más temprano que tarde, llegaremos a convertirnos en sombras, como describe la canción del gran Tite Curet Alonso.

El autor es abogado

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