El pasado 27 de enero, a 103 años, René de Obaldía poeta, dramaturgo, escritor. Miembro de la Academia francesa de la lengua, emprendía el largo vuelo, hacia otras galeras...
Desciende del segundo presidente de Panamá, José Domingo de Obaldía, hijo de José Clemente de Obaldía y de madre francesa, originaria de la Picardía, Madelaine Pauvrel. Nace en Hong Kong, 22 de octubre de 1918, la colonia inglesa en territorio chino, mientras su padre se ejercía de Cónsul.
Desaparecido el padre en la inmensidad de China, la madre regresa a Francia. René apenas de un año, crecerá entre Normandía y París. Hará estudios en el Liceo Condorcet, no sin antes haberse entrenado a la lectura. Julio Verne, el favorito de su abuela. Mientras la mamie Honorine se hacía baños de pie, un René de ocho años, leía a su lado, en medio de los vapores del agua caliente. La vuelta al mundo en 80 días. Sus obras hacen hoy ese viaje.. El viento en las ramas de sasafrás, es la pieza de teatro más interpretada en el mundo. Traducciones en más de diez lenguas.
Partirá a la guerra en 1940. Las anécdotas que él mismo cuenta de su experiencia concentracionista en un Campo nazi en Polonia, ¡como para dormir de pie! Muestran ya un increíble sentido del humor... frente a la absoluta desconfianza que siempre le inspiró la realidad de una circunstancia.
Es el mismo que será recibido el 15 de junio de 2000 en la Cúpula, sede de la Academia francesa de la lengua, el 15 de junio de 2000...ocupará la silla número 22 dejada vacante por Julien Green.
Posición ambigua, como lo señala en su discurso de recepción... puesto que Green, había renunciado. El elogio que le tocaba hacer, se le convirtió en un verdadero tormento.
Agregaba al ex abrupto, como él mismo lo llama, de las circunstancias de su nacimiento, entrar en la intimidad del Estado de Virginia, los no yanquis. Lugar de nacimiento de Green. “Comparado con Panamá. Tan pequeño.Pero si extiendes la mano, de un lado tienes al Atlántico y del otro al Pacífico.
Negándose a seguir la tradición de hacer del elogio, una pieza de retórica clásica, René de Obaldía recurre a su gran amigo Jean-Baptiste Poquelin..apodado Molière
Son ambos testigos, tanto como Hugo de lo agotadora que es para el alma, nuestra época. Green, norteamericano de origen, nos deja hermosas piezas escritas en un francés límpido.
De Obaldía, buscará desde su propia insondable mismedad, qué sentido tiene para su vida ese Panamá de su padre. Y sobre todo el de una lengua. Que tendrá que inventar como medio de comunicación ante el mundo. Su francés recoge a la vez la perfección.
No sin atrapar de paso, la lengua hablada por los niños o cantada, meciendo cunas. Nada consuela a su alma agobiada, a pesar del humor que hace reír a carcajadas en Festivales d´Avignon. Estoy ébaubi estupefacto de un francés tan rancio. Como los quesos viejos.
En su respuesta de recepción Bertrand Poirot-Delpech intentará superarlo echando mano de Prévert. El istmo se hará, asma de Panamá. Le recuerda la experiencia del concurso de piojos en el Campo de Polonia. Ante el rechazo de un camarada hindú de matarlos ¡que corran!
La herencia cómico-trágica de su linaje panameño, lleva a Poirot-Delpech a afirmar una cierta opacidad “deobaldiana”
Sin embargo, no puede no admitir el golpe genial que acaban de recibir. En lugar de un elogio una increíble pieza de teatro en un solo Acto. Lo acabamos de ver, “ Ud habla de Molière como de una lengua materna...”
La autora es filósofa
