Cuando era estudiante de secundaria, hace ya varios lustros, me enseñaron a punta de reglazos y regaños una de las más importantes leyes de la física: “Todo lo que sube, baja”. Quisiera volverme a encontrar a mi profesor Contreras para devolverle los regaños y decirle que Newton estaba equivocado que esa ley es falsa, que no se aplica.
Confieso mi ignorancia en materia de alta economía, pero soy menos malo en física, así que ando muy confundido. En el caso de la gasolina su alza hace que todo suba muy rápido, la canasta familiar, el transporte, los insumos (lo único que no sube de igual manera son los salarios); pero cuando baja, todo debería bajar a la misma velocidad y en las mismas proporciones. Pero, ¡oh sorpresa!, los precios se quedan siempre arriba, de ahí mi confusión, pues no comprendo el porqué de esta aplicación de la Ley de Newton al revés.
Creo que muchos panameños no entendemos cómo funcionan los entresijos económicos del Estado y menos el porqué de la mayoría de las decisiones gubernamentales que afectan el bolsillo de todos sin distingo, lo único que logramos comprender es que cuando sube la gasolina sube todo, pero que cuando llega a bajar, todo queda igual; que la plata no alcanza y que tenemos que hacer de tripas corazón para llegar a fin de mes y estirar la quincena como si fuera de chicle. Ahí es cuando me pregunto: ¿Quién se queda con la diferencia obvia? ¿Por qué los industriales, productores, transportistas, distribuidores y demás actores económicos no ajustan sus precios cuando lo que origina el alza baja? ¿Por qué nadie hace nada al respecto?
Seguramente mi ignorancia en este tema motive estas elementales preguntas, pero… ¿Usted no se las haría también?
En estos días en que el precio del barril de petróleo –bien llamado “oro negro”– está por las nubes, por consiguiente el precio de la gasolina, es lógico que todo se incremente, pero, cuando baje –esperamos que así sea– ¿Bajará todo en la misma medida? Lo único que sé, es que mi bolsillo y el suyo seguirán sufriendo las consecuencias, con una adición: vendrán más impuestos.
Newton debe estar revolcándose en su tumba.
