La retención y la reinserción escolar se convierten en prioridades de urgente atención a raíz del cierre de los centros escolares en marzo de 2020. Una respuesta inmediata es el programa ‘‘Kasanga’’, creado dos semanas después del cierre de las escuelas, liderado por Jóvenes Unidos por la Educación, Capítulo de Chiriquí, como una alternativa para evitar la desvinculación de niños y niñas (NN) entre 3ro y 6xto grado del proceso educativo.
Kasanga, un programa virtual gratuito, que utiliza una estrategia de tutorías para enseñar Español y Matemática enfocado en los Derechos Fundamentales de Aprendizaje, ha incidido en las trayectorias educativas de más de 527 estudiantes, en 9 provincias y una comarca. No sólo impacta a los NN, sino que incide en la formación de educadores y padres de familia con una metodología centrada en el ser, hacer, aprender y convivir. Kasanga, al promover la vinculación de los NN al proceso de enseñanza-aprendizaje, contribuye a disminuir la deserción escolar y retener al mayor número de estudiantes en el sistema.
Basados en lo establecido en el protocolo de Retención y Reinserción Escolar recomendado por el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (COPEME) y acogido por el MEDUCA, el programa “Todos a Clase” incorpora lo aprendido en la experiencia “Kasanga” y promueve garantizar el derecho a aprender de todos los NN y jóvenes, independientemente de su residencia y/o condiciones socioeconómicas.
Es pertinente advertir que ya Panamá presentaba una creciente deserción escolar en modalidad presencial. En 2018, según estadísticas del MEDUCA, el 29.6% de los desertores son del nivel primario; el 46.6% de premedia y 23.8% de media. Los resultados del estudio “Niñez fuera de la escuela y en riesgo de exclusión educativa en Panamá” publicado por UNICEF, revelan que 100,700 NN y adolescentes entre 5 y 20 años están fuera del sistema educativo, con mayor incidencia en las comarcas indígenas y en la Ciudad capital. Aunado a esto, los estudiantes panameños tienen deficiencias de aprendizaje en materias básicas como se reflejan en la prueba ERCE 2019. Las deficiencias son el preámbulo de la deserción escolar.
Ante el retorno presencial a las escuelas, a fin de ofrecer soluciones a estos grandes retos, inicia en 2022, ‘‘Todos a Clases’’. Es un esquema de colaboración entre el sector productivo, la academia, las Oenegés, los Clubes Cívicos y la Sociedad Civil. La meta es disminuir la brecha educativa y equiparar oportunidades.
El objetivo de “Todos a Clases” es ofrecer a NN y jóvenes de la Región Occidental las condiciones necesarias a fin de promover la reinserción y retención del mayor número de estudiantes en el sistema educativo. Para ello, se trabaja en disminuir las deficiencias de aprendizajes en estudiantes de 1er a 6to grado en estado de vulnerabilidad y/o riesgo de deserción escolar, a través de las tutorías del programa ‘‘Kasanga’’ y ‘‘Reforzamiento Académico’’ organizado por el Club Rotaract de Boquete, socio de Rotary International.
Rotaract y Rotary Boquete buscan proveer de insumos y herramientas a los centros educativos, para asegurar un retorno bioseguro a clases. El proyecto ‘‘Aliado por la Educación’’ beneficia a cinco escuelas en Chiriquí; a una en Bocas del Toro y a una en la Comarca Ngäbe Buglé. Es destacable la colaboración del programa “filtros de Agua con propósito” del Club Rotario de Panamá, la instalación de sistemas de agua y tanques de reserva, equipos de bioseguridad, la donación de alimentos, material didáctico y cuadernos escolares.
Cada aliado aporta para ofrecer una educación de calidad. Desde Jóvenes Unidos por la Educación, promovemos el derecho a aprender a través de políticas públicas de Estado que trasciendan gobiernos como nuestra propuesta “19 para el 19”.
Aspiramos a que el programa ‘‘Todos a Clases’’ se extienda a todos los rincones del país y que las empresas, los clubes cívicos, las oenegés y los gremios se sumen para garantizar el presente y el futuro de la Patria.
“Todos a Clases” es nuestro aporte en momentos trascendentales de la historia educativa panameña. Ningún NN y joven debe ser privado de educarse con calidad y equidad. Todos tienen derecho a aprender.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación y presidente del Club Rotaract de Boquete

