El mundo ha sido testigo del horror que se produce cuando la fe es manipulada y tergiversada por supuestos líderes espirituales que se consideran a sí mismos como “ungidos por Dios” para llevar a cabo una misión, que al final resulta en un macabro genocidio.
Así ocurrió, por ejemplo, con la llamada secta del “Templo del Sol” liderada por el psicópata Jim Jones, que llevo a un suicidio colectivo en Guyana en el año de 1978, luego de una serie de vejámenes a lo interno de su grupo.
También hemos de recordar la masacre que protagonizó David Koresh, quien se autoproclamaba predicador del apocalipsis (Texas, 1993). Tampoco podemos olvidar los crímenes cometidos por los seguidores de Charles Manson ( finales de los sesenta), quien se consideraba ateo, pero tenía el perfil de un gran extorsionador de voluntades.
Todos estos supuestos líderes de algún culto tienen elementos en común que sería interesante analizar. En primer lugar, son personas con un nivel de manipulación e inteligencia muy alta. Recordemos que las características de los psicópatas está asociada con estos rasgos y además se les atribuye el hecho de que no presentan remordimientos por sus actos. Muchos asesinos seriales han sido personas con poco o nada de estudios, pero con una agudeza mental extraordinaria. Todos ellos en su momento escucharon señales, voces y sueños que los hacía prácticamente propietarios por mandato divino de la vida de otras personas.
Los asesinos seriales son personas frías en el momento de admitir alguna falta que para ellos era una obligación. También son intolerantes a las críticas y se tornan muy agresivos cuando son descubiertos en alguna falta, como pasó con Jim Jones y Koresh, quienes prefirieron el suicidio antes que claudicar a su causa.
En el caso de las sectas dirigidas por psicópatas, siempre se utiliza la sugestión y la amenaza para mantener el orden dentro de las mismas, pero este va de la mano con el reforzamiento ideológico sustentado en que existe una guerra constante entre el bien y el mal, entre Dios y el diablo. Si te apartas de los lineamientos del guía espiritual, sencillamente entras en el reino del diablo y mereces ser castigado.
Para el reclutamiento de los feligreses o adeptos muchas veces se utiliza el término “hermano”, que involucra un nivel de cercanía y también de reforzamiento de los sentimientos. Es necesario que los adeptos se encuentren en una situación de desesperación ( problemas económicos, sentimentales, rupturas de matrimonio, drogas, etc.), puesto que el líder, a través de sus colaboradores, resulta ser el único con capacidad para aliviar estas necesidades, y es por eso que muchos de estos ritos están asociados con elementos sugestivos que llevan a las personas a una especie de “autolavado espiritual”, que los convierte en seres nuevos y recién nacidos, en una nueva familia y hermandad.
Si las comunidades presentan altos grados de analfabetismo y creencias en elementos mágicos, con mayor razón tienen aceptación estos líderes mesiánicos que se autocalifican como voceros de Dios y de una “mejor vida”.
El caso que ha estremecido a la comunidad apartada de Alto Terrón, en la comarca Ngäbe Buglé, mantiene características muy parecidas a los hechos que mencioné en un principio. Un líder psicópata que rendía culto a la muerte, y un círculo de colaboradores que se encargaba de aterrorizar a los miembros de esta secta y que desembocó en los lamentables sucesos que todos conocemos.
Sin embargo, es necesario investigar el hecho de que el supuesto líder estuvo ausente un tiempo y luego regresó con mayor saña y violencia. Muy probable estuvo en contacto con otras células cercanas o con algún líder de mayor rango, lo cual debe ser investigado a profundidad por las autoridades.
En muchas comunidades apartadas de la comarca Ngäbe Buglé se practican ritos que tienen que ver con la presencia del demonio en las personas y las familias. En el año de 1997, estuve en una zona indígena apartada de Chiriquí realizando una labor social de aproximadamente un mes y pude presenciar el maltrato que se les daba a las niñas y mujeres por parte de hombres “jefes de casa”. También pude observar rituales de exorcismo a personas con ataques de epilepsia, sencillamente porque se consideraba a la enfermedad asociada con el diablo.
Hasta la fecha, a algunos niños que nacen con tipos de albinismo se les considera como mensajeros de algo extraterrenal, que puede ser bueno o malo, de acuerdo a lo que dictamine el curandero local.
Lo que ocurrió en Alto Terrón quizás sea la punta del iceberg de lo que está gestándose en otros sitios apartados, donde psicópatas que incluso consumen alucinógenos y que tienen reclutados a personas que son su tropa de choque, están dispuestos a desafiar la autoridad, la razón, la tolerancia y las doctrinas cristianas de una tolerancia pacífica y sana.
Como bien lo dijera en su momento el insigne libertador de América Simón Bolívar: “a la sombra de la ignorancia trabaja el crimen”.
El autor es sociólogo y docente panameño.
