Percepción social

Transparencia y comunicación: crisis en medio de la pandemia

En comunicación la percepción es muy importante, y en relación a la gestión de la crisis del coronavirus por parte del gobierno, un sector de la sociedad panameña percibía como positivas las acciones iniciales tomadas por las autoridades de salud ante la pandemia, bajo el liderazgo de la ministra de salud, del equipo científico-técnico asesor que la acompaña, y de todos los hombres y mujeres que conforman el personal de salud a nivel nacional. Asimismo se percibió como positivo el anuncio por parte del Presidente Laurentino Cortizo de una ley de moratoria en el caso de los servicios públicos, y de un acuerdo logrado con el sector bancario de Panamá para extender la moratoria en el pago de préstamos hasta el 31 de diciembre del 2020.

Sin embargo, con el correr del tiempo se le sumó al gobierno una grave crisis de confianza que les está afectando. Y es que cuando surgieron las primeras alertas de esta crisis, trataron de resolverla con simples acciones de comunicación, propaganda, disuasión o manipulación. Hoy la sociedad percibe que la gestión económica y política del Ejecutivo se empaña por actos de corrupción, oportunismo y falta de transparencia en medio de la crisis; y que a su vez el vicepresidente y ministro de la presidencia es la cara visible de la poco transparente gestión económica y política en este caso concreto.

La percepción generalizada que acabo de resumir dio como consecuencia una legítima protesta ciudadana bajo la consigna #GabyRenuncia, difundida en medios y redes sociales. Esta protesta contaba con tres elementos que la hacían digna de atención: 1) respondía a una percepción extendida de falta de transparencia en el manejo de los fondos públicos; 2) fue justificada y pacífica; 3) fue espontánea. La ciudadanía salió de las redes sociales y decidió protestar activamente desde sus casas haciendo sonar sus pailas, al igual que se hacía hace muchos años. Sin embargo, las acciones de comunicación gubernamental, además de otros escándalos relacionados o no con la pandemia, hicieron que dicha protesta se apagara rápidamente. Hoy estamos ante otra trama de posible corrupción en el MOP, que difumina la anterior y que durará hasta que un nuevo escándalo surja. Y así sucesivamente.

El gobierno ha respondido con acciones de comunicación y anunciando medidas, pero al parecer no están logrando cambiar la percepción ciudadana respecto del ministro de la presidencia, al considerarse que estas no promueven una verdadera transparencia en el uso de los fondos públicos. Los últimos mensajes del Presidente han sido interpretados como un respaldo a la gestión de su ministro y vicepresidente, lo cual sin duda puede afectar la imagen del mandatario y del Ejecutivo. Pese a ello, considero que el anuncio de que la Presidencia no gestionará más compras ligadas a la pandemia, además de ser un llamado de atención público al ministro, fue un paso positivo que debió volver las aguas a su cauce. Pero van saliendo nuevas situaciones que alimentan la desconfianza en el gobierno y, peor aún, que ahora minan la credibilidad del Ministerio de Salud.

¿Qué es lo oportuno para mantener la paz social y proteger la imagen del presidente, cuyo liderazgo debe mantenerse fuerte en medio de una crisis que requiere la unidad de todos? Sin lugar a dudas, lo correcto sería que las autoridades competentes investiguen los hechos ocurridos bajo la gestión del actual ministro de la presidencia. Para ello, quizá el joven ministro deba hacer un sacrificio por su bien y para limpiar su nombre, por el bien de la gestión de gobierno, y sobre todo por el bien de Panamá: separarse del cargo.

Ningún país estaba preparado para la gestión de una crisis de la magnitud del coronavirus. Sin embargo, ante cada obstáculo, se presenta también una oportunidad. La de todos es la de mantenernos firmes en la lucha por exigir a los gobernantes absoluta transparencia en la gestión de los fondos públicos. La de los jóvenes que hoy gobiernan o aspiran a la función pública, la de demostrar que verdaderamente existe una nueva generación política que quiere hacer las cosas bien, sin temor a dar la cara cuando lo que se pone en juego es la estabilidad de la nación.

El autor es abogado y comunicador

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