Si usted piensa solicitar un pasaporte por primera vez, antes cómprese un reloj despertador. Y es que tiene que amanecer en la Dirección Nacional de Pasaporte para ver si logra uno de los 30 cupos que otorga la institución por día para tramitar dicho documento.
Por problemas en el sistema, la Dirección Nacional de Pasaporte del Ministerio de Gobierno y Justicia solo tramita 30 pasaportes por día, cuando anteriormente se emitían entre 200 y 300 diarios.
Carlota Herrera de Allen, directora nacional de Pasaporte, dijo que está confrontando deficiencias en el sistema de emisión de pasaportes, lo que ha acarreado problemas en la atención de los usuarios que diariamente se acercan a tramitar su documento de viaje.
Hemos tenido que reducir la emisión de pasaportes a 30 solicitudes por día, y todas las solicitudes de renovación se están prorrogando por un término de seis meses a partir de la fecha en que la solicitan, explicó.
Herrera de Allen añadió que la institución ya contrató los servicios de una empresa internacional que debe enviar sus técnicos para instalar los equipos que reemplazarán a los defectuosos.
Según ella, siempre que no se recargue el sistema con más de 30 trámites no se corre el peligro de que se pierda información.
No obstante, el descontento de las personas que acuden al lugar para tramitar sus pasaportes es notable.
A pesar de que algunos deciden dormir en los alrededores de la Dirección Nacional de Pasaporte y otros madrugan para tratar de llegar a tiempo, muchos no logran ningún cupo.
Para María de Arosemena, quien tiene días de estar madrugando para tratar de obtener su pasaporte, en el Ministerio de Gobierno y Justicia hay una mala administración.
Tenemos que trasnocharnos por varios días y formar filas para poder tomar un número, señaló.
Explica María que una señora con dotes de secretaria tomó la iniciativa de hacer los tiquetes para que, a medida que iban llegando las personas, en la noche, se les entregara su respectivo número.
La sugerencia que yo le hago a la institución es que si son 150 pasaportes por semana, se debe hacer un listado que llegue a 150 y que a medida que llegan las personas se anoten en el mismo, y así se determine desde un principio que los primeros 30 se atenderán el lunes, el segundo grupo el martes y así sucesivamente, recomendó.
Agregó que hay una mala organización y un irrespeto a las personas de la tercera edad, a los niños y a los discapacitados.
La Prensa pudo verificar que la Dirección Nacional de Pasaporte coloca a un guardia que no le permite la entrada a nadie que no pertenezca al grupo de las 30 primeras personas; los demás tienen que permanecer afuera, independientemente de que sea embarazada, de la tercera edad o un discapacitado.
Por su parte, Carmen Díaz Aguilar manifestó que en Panamá ocurren tantas cosas extrañas, que de la única manera que aquí se terminen las cosas y haya protestas es cuando digan que se acabaron los carnavales.
Sube la leche, sube el pan, sube la gasolina, sube todo, y nadie sale a las calles a protestar. Esto es un motivo de protesta, pero como somos pacíficos no lo hacemos y nos estamos aguantando, como quien dice, el clavo, señaló.
Esto no puede ser, agregó Carmen en tono molestó ¿Qué tal si esta situación la alargan uno o dos años? Entonces tiene que venir uno, cada vez que necesite un pasaporte, a dormir desde el día anterior.
Reiteró que la idiosincrasia del panameño es protestar el día que digan que se acabaron los carnavales. Finalizó con la frase he dicho, caso cerrado, como lo hace la jueza Ana María Polo.

