La política exterior del Estado panameño desarrollada por el pasado gobierno de la señora Mireya Moscoso, como también por la administración de la cúpula de Patria Nueva, son muy similares en sus relaciones con Estados Unidos, y es que tienen como hilo conductor la incondicionalidad y subordinación a los dictámenes del establishment estadounidense.
Situación comprensible desde el período de unión a Colombia y durante la República, pero inaceptable después del mediodía del 31 de diciembre de 1999, fecha en que cesó en sus efectos el Tratado del Canal de Panamá.
Es probable que todavía algunos panameños desconozcan que el 7 de septiembre de 1977, el jefe de Gobierno de Panamá, general Omar Torrijos Herrera, y el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, en verdad suscribieron dos (2) tratados: el tratado del Canal de Panamá y el tratado concerniente a la neutralidad permanente del Canal y al funcionamiento del Canal de Panamá.
Este último aún permanece vigente y en las nuevas circunstancias que vive el mundo —terrorismo de Estado y terrorismo fundamentalista— urge iniciar negociaciones con el Gobierno norteamericano a objeto de lograr la abrogación del tratado de neutralidad y en su lugar decretar soberanamente mediante un acto constitucional la neutralización del Canal y luego pactar multilateralmente con las grandes potencia usuarias del Canal, un tratado de "Neutralidad Permanente".
La doctrina dice que la neutralidad es una clásica institución del Derecho Internacional y consiste en el derecho que tiene todo Estado de no participar en una guerra internacional.
Por tanto, un Estado solo puede ser neutral en caso de guerra. En cambio, la neutralización o neutralidad permanente es un estatus a perpetuidad, tanto en tiempo de paz como de guerra. La neutralización no se refiere únicamente a un Estado o ente internacional, también es aplicable a una zona terrestre, acuática —Canal de Panamá— o aérea, inclusive a individuos.
El Tratado de Neutralidad firmado entre Panamá y Estados Unidos es criticado y no ha logrado la adhesión de las grandes potencias por dos razones esenciales: Primero, por su "pecado original", esto es, por el débil valor jurídico de una declaratoria unilateral de neutralización efectuada por un tratado bilateral en que una de las partes es la potencia más grande del planeta que hoy desarrolla una política internacional fundamentada en la unipolaridad y las "guerras preventivas", y la otra, un pequeño y pacífico Estado que ha de ser, precisamente, el que neutraliza, en este caso el Canal de Panamá. Y, segundo, por los desaciertos y probable violación del Tratado de Neutralidad en que han incurrido tanto la pasada como presente administración del Estado panameño.
La primera, al unirse a la alianza militar encabezada por Estados Unidos en la guerra de agresión contra Irak y por permitir ejercicios militares multinacionales en el Canal de Panamá, y la segunda por participar activamente en ejercicios bélicos multinacionales para la defensa del Canal de Panamá, acción mejor conocida como "Panamax 2005".
De manera que si hoy el Canal se encuentra registrado en la "tarjeta de tiro" de la organización terrorista Al Qaeda, no es porque el Canal, per se, es un objetivo militar, sino porque los dos gobiernos más recientes se han alineado a la política exterior del complejo militar industrial estadounidense, poder real de este país.
En síntesis, el señor Roger Pardo-Maurer, subsecretario de Defensa para el Hemisferio Occidental, tiene mucha razón al decir que es importante lograr la cooperación para que el Canal esté seguro y no solo se debe solicitar la colaboración de la República Popular de China, sino también de todas las potencias mundiales, no para establecer un pacto o alianza militar, sino para adherirse a un acuerdo multinacional para la neutralización del Canal de Panamá.
Ello es así, sencillamente, porque al Estado panameño le está vedado por mandato constitucional —la República de Panamá no tendrá Ejército— y por convenio internacional —Tratado de Neutralidad— involucrarse en alianzas militares multinacionales o desarrollar actividades militares multilaterales para la defensa del Canal.
¡Así de sencilla es la cosa!